El hombre de la cerveza

Reportaje - 11.12.2017
Luis Porras el hombre d ela cerveza

Luis Porras abandonó los bates de beisbol para elaborar cervezas. Es uno de cuatro maestros cerveceros nicaragüenses y dedica su vida a
innovar con esta bebida milenaria que es exaltada por unos y condenada por otros

Por Julián Navarrete

Luis Porras observa cómo abren la puerta trasera del camión por donde caen los granos de malta que ocupan como base para elaborar cerveza. Es un chorro color crema que sale de una rastra gigante que recibieron varios hombres con máscaras, pantalones y camisas especiales.

El maestro cervecero se agacha para tomar los granos con sus propias manos. Miles van cayendo en una banda para ser almacenados. Los lleva a su nariz y aspira con fuerza. Deja caer algunos. Los que le quedan en los dedos los muerde, mientras mantiene la vista concentrada en el sabor a cereal que ahora tiene en la boca.

Son las nueve de la mañana. En Compañía Cervecera de Nicaragua, los trabajadores caminan despacio. Los automóviles apenas se mueven. Es prohibido manejar a más de 20 kilómetros por hora en el centro, por las callecitas. El almacén está abrumado de granos de malta.

Porras supervisa los descargues de malta, especialmente cuando se cambia de proveedor. Al fin y al cabo el maestro cervecero es como el chef: tiene que escoger los mejores ingredientes para preparar una ensalada, o en su caso una cerveza.

No tiene la imagen del típico maestro cervecero de antaño: gordo, barbudo, tatuado, con un sombrero con pluma y un traje bávaro. Porras, de 46 años de edad, delgado, alto y serio, encaja más en el típico hombre de oficina que sale puntual a las cinco de la tarde para llegar su casa a mirar el noticiero con su esposa.

Todos los días prueba cervezas como parte de su trabajo. Con su paladar puede saber si las cervezas después de cierto tiempo se asolearon más de la cuenta o si en el camino sufrieron daños de luz y movimiento. Las fallas de cocimiento, fermentación o mezclas con la levadura las puede sentir con solo aspirar fuerte con la nariz, como lo hace ahora con los granos de malta que caen del camión.

Porque como decía el doctor Werner Back, gurú alemán de cervezas, el sabor de esta bebida nunca será estable. “Cada uno de nosotros empezamos a envejecer desde que nacimos y lo mismo aplica para cada gota de cerveza fabricada en la historia”.

El sabor de la cerveza, como todo en la vida, es dinámico y no es estático. Luchar contra esta certeza es el principal reto de Porras: que la cerveza que usted degusta en este momento tenga el mismo sabor y frescura siempre.

Luis Porras jugó beisbol hasta los 19 años de edad. Foto: cortesía

 

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