El negocio de los puños

Reportaje - 10.01.2016
El negocio de los puños. Magazine

Dos hombres intercambian golpes para ganar dinero, fama o el alimento de sus familias, mientras los hilos de sus carreras son manejados por promotoras y apoderados. El boxeo profesional en medio de lesiones, traumas y muertes

Por Julián Navarrete

Un puñetazo certero, directo o incesante en la arteria meníngea, ubicada en la sien, puede romperla provocando una inflamación de sangre que se expande, poco a poco, como un globo pequeño, dentro del cráneo. La víctima puede caer inmediatamente. O no. En ocasiones los síntomas se presentan de manera paulatina, se pierde el conocimiento, empieza a fallar la respiración, llega el paro respiratorio y cardíaco, y luego, muy probablemente, se muere. El ejemplo más común es el de los motociclistas cuando se estrellan con todo y casco contra el pavimento. La intensidad de ese golpe provoca miles de muertes, pero incluso ese choque genera menos fuerza que el de un golpe acertado, seguro, en la cabeza.

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Asalto tras asalto, dos boxeadores lanzan cientos de puñetazos con el objetivo de dañar al adversario. Es por eso que elaboran estrategias: algunos deciden abajo, en la zona abdominal, el estómago, los vasos sanguíneos y el hígado, “la zona hepática”, la denominan los especialistas. Otros van directo a la cabeza, la quijada, los ojos, boca, nariz y las orejas que, de tantos golpes se abren, se achatan, como las tortillas. La sien, aunque aparenta más fortaleza, apenas está protegida por un hueso que sirve como tablita para cubrir la arteria que al romperse puede ser fatal.

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Cristofer “El Látigo” Rosales González es un boxeador que nunca ha tenido lesiones. Él no se ha quebrado las muñecas, huesos ni rodillas. No le han roto la nariz, la boca, ni le han rajado las cejas. Jamás lo han tumbado. No le han conectado, aunque ya tiene tres años en el boxeo profesional, un golpe tan fuerte en la cabeza que lo deje grogui, inconsciente y lo haga caer a la lona sin posibilidades de levantarse, o quizás, de vivir.

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