El niño de la mano azul

Reportaje - 08.11.2015
Ashton Jarquin

Ashton es el primer niño de Nicaragua que prueba una prótesis biomecánica creada a través de la impresión 3D

Por Amalia del Cid

El miércoles por la mañana, tres días antes de su séptimo cumpleaños, Ashton se paró frente a la clase de primer grado y alzó su mano derecha para presentarla a sus compañeros. Era una extraña mano azul celeste, hecha de bioplástico, termoplástico y cuerdas de nylon, parecida a las de los robots Transformers, que abría y cerraba los dedos lenta y misteriosamente, para asombro de los otros niños.

—¡Qué linda! ¡Qué preciosa! —exclamó la clase, antes de que Oscar Jarquín, padre de Ashton, se llevara la prótesis de vuelta a casa para ponerla a salvo en un armario, lejos de los brincos y agarrones del recreo.

Ashton y sus amigos la llaman “la manito”. Sin embargo, en términos un poco más técnicos, otros la consideran la primera prótesis biomecánica en Nicaragua creada a través de la tecnología de impresión 3D y un proyecto que podría replicarse para ayudar a otros niños.

Hoy el cielo de Jinotega está encapotado, el aire fresco, las calles despejadas. Ashton salió de la escuela y entró corriendo a la casa; se ha trepado de un salto al sofá de la sala y se apoya en el espaldar con el bracito derecho para tratar de tomar con su única mano el sobre de papel donde sus padres guardan la prótesis. Lo consigue y rueda sofá abajo.

El paquete tiene el sello del Royal Mail de Inglaterra, recuerdo de una aventura que unió a expertos de tres continentes: Asia, Europa y América. Y que apenas empieza.

—¿Qué me gusta de “la manito”? —dice el niño, observando cómo su papá le coloca la prótesis—. Me gusta el azul y el rojo.

 

 

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