El padre de Carlos Fonseca

Reportaje - 08.08.2010
Don Fausto Amador Alemán

Somocista uno, guerrillero el otro. Servían en trincheras enfrentadas a muerte. Sin embargo, la sangre se impuso y entre padre e hijo se desarrolló una relación intensa y difícil de la que poco han hablado los libros de historia

Tania Sirias

Una mañana de enero de 1967, don Fausto Amador Alemán se baja sofocado de su auto y entra intempestivamente a una pequeña casa de tablas, ubicada en el barrio Santa Rosa, frente a la empresa Sovipe, en la Carretera Norte de Managua. Con poco aliento logra decirle a su hijo Carlos Fonseca Amador:

—Tenés que irte porque te van a matar.

Carlos reacciona airado y le increpa:

—¡Papá, sos un irresponsable! ¿Qué sabés vos si te vienen siguiendo?

—No te preocupés, que yo hice todo lo posible para que nadie me siguiera.

En pocos minutos, Carlos Fonseca logra recoger sus pertenencias y le pide a su padre que lo traslade a otra casa de seguridad, ubicada en el barrio San Sebastián, donde doña Angelita Balladares, conocida también como la dama del liberalismo.

Horas más tarde, la humilde casa estaba siendo rodeada por más de 50 efectivos de la Guardia Nacional comandados por Samuel Genie, jefe de la Oficina de Seguridad Nacional (OSN). “En la casa ya no estaba Carlos Fonseca, sólo capturan a la que fue mi esposa Lesbia Carrasquillo”, recuerda el periodista Roberto Sánchez, 43 años después de ese hecho.

Carlos Fonseca era una persona condenada a muerte por el régimen de los Somoza, contra el cual combatía y, por esas cosas del destino, su padre, don Fausto Amador, era el gerente de los ingenios y de otras empresas de los Somoza. Poco se ha hablado de la relación que hubo entre este padre, que ocupaba un alto cargo en el régimen somocista, y este hijo, quien sería el fundador de una guerrilla que en 1979 tomó el poder.

 

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