Dinorah Sampson: la amante de Somoza

Perfil, Reportaje - 30.01.2005
Dinorah-Sampson

Admirada y temida, Dinorah Sampson controló buena parte del poder en el régimen somocista. Durante 18 años fue la amante del dictador y hoy vive con mucho hermetismo en Miami, donde finalmente se casó con un norteamericano de origen nicaragüense. Amigos, confidentes, críticos y un novio con quien estuvo a punto de casarse describen en este perfil a quien algunos consideran “la mujer más influyente de su época en Nicaragua”

Fabián Medina

Un día de 1962 se velaba en León al capitán Jorge Sogaib. Entre la multitud, compuesta por familiares, curiosos y militares, se encontraba una muchacha que a lo sumo tendría 17 años. No era una belleza clásica, pero llamaba la atención por su porte de mujer coqueta. Baja de estatura, cabellera negra y larga echada para atrás. Guapa, la definiría bien. El difunto que descansaba en el ataúd era su padrino.

El corazón le dio un vuelco cuando en el velorio irrumpió el general Anastasio Somoza Debayle, un personaje con quien estaba familiarizada desde su niñez. En la casa de su abuelo, el coronel Felipe Lagos —liberal admirador del clan de los Somozas— siempre hubo fotos del viejo caudillo Somoza y de su hijo, quien asumió la jefatura de la Guardia Nacional el 28 de julio de 1956, poco antes de la muerte de su padre en septiembre de ese mismo año. Ella se enamoró de aquel militar bisoño que admiraba su abuelo, y es por eso que el corazón le dio un vuelco cuando lo vio entrar, más aún cuando él se acercó a ella, con evidente actitud de hombre en cacería.

Dieciocho años más tarde, Dinorah Sampson recordaría esta escena ante otro ataúd, el del propio Somoza, cuando conversó con un equipo de periodistas de la revista Gente, de Buenos Aires. “Yo crecí enamorada del general Somoza de manera que cuando le conocí quedé deslumbrada. Y da la casualidad que yo también le gusté. Nos presentaron en aquel velorio y después nos encontramos”.

El periodista, curioso como todos los de su especie, a pesar del duelo, quiere saber cuáles fueron las primeras palabras de amor que dijo Somoza a quien sería su amante hasta el día de su muerte.

—Me dijo que le gustaba muchísimo para ser su mujer —respondió.

Hay quien cree que esta escena fue inventada por Dinorah Sampson. El periodista Nicolás López Maltez, director del periódico La Estrella de Nicaragua, asegura que Somoza no acostumbraba ir a los velorios. Según una crónica de ese periódico, Dinorah y Somoza se conocieron en una fiesta, a la que unos amigos llevaron muchachas para congraciarse con su jefe, Somoza.

También el periodista Adolfo Pastrán Arancibia, en un artículo titulado “Somoza verdades y mentiras”, asegura que fue en una fiesta donde Somoza y Dinorah se conocieron. “En una fiesta privada a la que acudió el General, le presentaron a esta muchacha, morena, esbelta, sensual y risueña, que se declaró ‘admiradora’ de él. Inmediatamente cautivó a Somoza que se volvió loco por ella”, dice Pastrán.

Sea cual fuera la verdad, la fecha del primer encuentro sí puede establecerse en 1962. Antes de esto, poco se sabe del origen de Dinorah Sampson. Nació en León en una familia “humilde y pobre, pero conocida”, diría una amiga que nos pidió no identificarla. La madre tuvo dos o tres maridos, y según le contó Dinorah a esta amiga, uno de sus padrastros quiso abusar sexualmente de ella. Su madre, como pasa a veces en estas historias, no le creyó.

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