¡El tren, el tren…!

Reportaje - 22.04.2007
El-tren,-el-tren-

El tren fue alma y vida de muchos pueblos y ciudades. Las estaciones, los lugares donde bullía el entusiasmo, el comercio y los sueños. Magazine hizo un recorrido por estos viejos sitios donde todavía se recuerdan con nostalgia aquellos buenos tiempos.

Orlando Valenzuela
Fotos de Orlando Valenzuela

Jadeante como una gran serpiente, atestado hasta en el techo de gente llena de polvo y hambre, en medio del rechinar de los rieles, el resoplar de la locomotora y el pito jalado frenéticamente por el maquinista, así llegaba el tren de Managua a la estación de Chinandega, donde convergían miles de obreros agrícolas de Honduras, El Salvador, Costa Rica y nacionales atraídos por el corte de algodón en las plantaciones de occidente.

Al bajar a la estación, los pasajeros se encontraban con una pequeña Babel, ya que en sus alrededores existían fritanguerías, pulperías, juegos de azar, ferreterías, hoteles, cantinas, herrerías, venta de frutas, cafeterías y burdeles, entre otros. Pero de aquel alegre alboroto de las estaciones de trenes llenas de gente que iba y venía de un lado para otro ya no queda nada, solo el eco de risas y voces que por las noches parecen recorrer los pasillos y corredores de desmanteladas oficinas y terminales ferroviarias.

Nostalgias, suspiros y hasta lágrimas ruedan por las mejillas de las personas que actualmente utilizan las viejas estaciones del ferrocarril como habitación familiar. Pero no solo de ellas, también de hombres y mujeres que guardan algún bonito recuerdo del paso del tren en las estaciones de sus vidas; un romance, un paseo inolvidable, una aventura o una tragedia.

En un rápido recorrido por la vía del Ferrocarril del Pacífico de Nicaragua, siguiendo el ramal de Corinto a Managua y de la capital a Granada y la ruta de Los Pueblos Blancos, pude constatar que la mayoría de las antiguas estaciones del tren están semidestruidas, en algunos casos solo existen las bases donde estuvieron asentadas, otras están habitadas por familias de exfuncionarios de la empresa ferroviaria y en menor cantidad están siendo utilizadas como museo, biblioteca, escuela-taller o estaciones de Policía.

 

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