El último momento

Reportaje - 16.12.2007
Fotos Cortesía de la familia Chamorro Barrios .

Los familiares más cercanos de Pedro Joaquín Chamorro recuerdan el último momento
en que lo vieron o lo oyeron con vida

Dora Luz Romero Mejía

Cómo saber que era la despedida. Fue un encuentro rutinario, de los miles que vivieron juntos, pero quedó grabado en la memoria por lo que vendría después. Porque fue el último.
El doctor Pedro Joaquín Chamorro consideraba su asesinato un hecho ineludible, según sus familiares. Sabía que lo matarían tarde o temprano. Sin embargo, a sus seres queridos les costaba imaginar su ausencia y ese presagio lo divisaban lejos hasta que llegó el día: martes 10 de enero de 1978. Hoy, 30 años después de su muerte, sus hijos recuerdan con nostalgia ese especial “último momento”.

La última llamada
Claudia Chamorro

Yo vivía fuera de Managua, en el kilómetro 18 Carretera Vieja a León. No tenía teléfono en mi casa. Lo que hacía era que todas las tardes al final del trabajo pasaba por la casa de mi mamá y mi papá para verlos. Si no pasaba entonces hablaba por teléfono con ellos desde mi oficina. Esa semana yo estaba de vacaciones. A él lo matan un martes, el domingo yo pasé a saludarlo, pero había salido con unos amigos. El lunes ya no lo pude ver, pero lo llamé por teléfono y le recordé que era el cumpleaños de mi abuela Margarita. Quedamos de vernos en la casa de mi abuela. Él se retrasó. Llegó un poco más tarde. Yo estuve ahí para felicitarla, pero me fui temprano porque se hizo tarde y yo vivía en las afueras y andaba con niña pequeña. Ya no lo pude ver.

Un momento importante
Pedro Joaquín Chamorro

En diciembre de 1977 se adelantó el parto de mi hijo Pedro Joaquín Chamorro, que estaba programado para los primeros días de enero. Para esa Navidad, mi papá había dado a hacer unos escudos en España para la familia Chamorro. Era para regalárselos a sus hermanos y a los Chamorro más destacados de la familia, que eran contados con los dedos de la mano. Para Navidad a mí no me dio. El 28 de diciembre, mi padre llegó al hospital a las 6:30 de la mañana con un escudo en la mano. Para mí fue una sorpresa que en lugar de una botella de champagne para celebrar me llevara el escudo, que yo no esperaba que me lo diera porque no se lo había pedido, ni creía que me merecía uno. Podría decir que ese es el momento más importante que viví con él los últimos días. Puede que haya otro momento, no lo recuerdo.

Alegre despedida
Cristiana Chamorro

Yo me fui con mi mamá para los Estados Unidos el 6 de enero. Él estaba emocionado porque finalmente me iba a casar. Para él ya era tarde, para mí era tempranísimo. En esa semana yo me acuerdo que le dije que la hiciéramos (la boda) de una manera no tradicional en San Juan del Sur. Recuerdo que me llevó una propuesta de tarjeta, donde los novios invitábamos, decía que habría gallos de pelea, juegos de toros, mucha diversión y mucha alegría. Yo no pensaba ir a los Estados Unidos, pero él insistía que una novia tenía que prepararse. Entonces fui ya que me lo estaba diciendo. Mi boda iba a ser una fiesta de pueblo, él estaba encantado con su fiesta de pueblo. El 6 de enero él nos fue a despedir y todo bien, sin sentir que no lo volveríamos a ver. Los últimos momentos que yo recuerdo fueron momentos de alegría.

La vida no avisa
Carlos Fernando Chamorro

La vida no te avisa que te vas a despedir, que vas a tener la oportunidad de una última conversación, un último momento. Yo sólo tengo memoria de que busqué a mi papá para hablar de algo, pero él estaba ocupado. Había un gran trajín de las cosas políticas. Quedamos de hablar de algo, no recuerdo de qué. El día que lo matan yo me levanté más tarde. A la hora que me levanté él ya se había ido de la casa.
La muerte de mi papá, a mí como hijo, me dejó un vacío profundo, una falta, un dolor tremendo, pero así es la vida, no te podés despedir de una persona que la están acechando para matarla. Una de las cosas que lamento es no tener una fotografía con mi padre.

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