Entre primos y parientes…

Reportaje - 13.04.2014
primos

A pesar de las advertencias médicas, existen comunidades donde parientes cercanos se casan entre ellos por conservar la raza, el capital, las costumbres o simplemente por amor. Magazine visitó dos de estos pueblos: San Fernando y San Pedro de Lóvago

Por Dora Luz Romero

Cuarenta años atrás, cuando Teresa Herrera López decidió casarse con su primo hermano Juan Bautista Ortez Herrera, la advertencia llegó a sus oídos. Si se casaban entre familiares sus hijos nacerían con alguna discapacidad. “Sordos”, “mongolitos”, “anormales”, “trastornados” o como se les ocurriera llamarles a los pobladores. Lo decían las viejitas, en las esquinas del pueblo, luego lo comenzaron a repetir los hijos, las hijas y después los nietos, hasta que la creencia llegó a estos tiempos.

El miedo siempre estuvo ahí, pero ya era muy tarde. Teresa estaba enamorada del hijo de su tía Orbelina Herrera, aquel muchacho que conoció desde que eran niños, que veía en misa cada domingo y que se encontraba en las fiestas del pueblo.

Se casaron y pronto comenzaron a tener hijos. Uno, dos, tres… fueron seis en total. Años después, esa media docena sería su prueba para demostrar, según ella, que la creencia, que ha recorrido generación tras generación en San Fernando en Nueva Segovia, es falsa.

Pero se equivoca.

 

Sección
Reportaje