Ernesto Cardenal: “Todo está pendiente”

Reportaje - 07.03.2010
Ernesto Cardenal

Refugiado entre sus poemas y esculturas, el poeta trapense espera pasar sus últimos días en tranquilidad, una razón por la que el Nobel de Literatura, al que ha sido nominado, dice no interesarle ni inquietarle

Martha Solano Martínez

A sus 85 años Ernesto Cardenal Martínez ya no quiere ser molestado. Para él la privacidad es un bien de los más preciados y trata de mantenerlo así, comportándose indiferente ante quienes lo consideran un poeta célebre alrededor del mundo, pero recibiendo cuanto reconocimiento le quieran dar.

El poeta es de pocas palabras y cuando va a hablar, es decir, cuando va a brindar alguna entrevista, prefiere que le adelanten los temas y hacer anotaciones.

—Vos sabés, lo de él es la escritura, no la palabra -explica con una sonrisa cómplice Luz Marina Acosta, su asistente.

En su oficina del Centro Nacional de Escritores, en Managua, el poeta parece concentrado, ido entre la burbuja blanca que forman su cotona, sus ganas, las paredes y el color de su cabello.

Sin su tradicional boina cubriéndole la cabeza de algodón, escribe sobre unas hojas también blancas. Con la cabeza gacha escribe mientras llega la hora pactada.

El es además puntual. A las 11:30 a.m. nos hace pasar a su oficina. Un Ernesto Cardenal más relajado que el que contestó escuetamente en el VI Festival de Poesía, a quien no le interesaba ganar el Nobel de Literatura 2010, nos espera sonriente detrás de su escritorio, sentado de medio lado.

—Hablemos del Nobel —le digo-. ¿Cómo recibió la noticia de ser postulado a semejante premio?

 

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