Hermanas Resano: las niñas de las olas

Reportaje - 14.08.2017
272-Mag-Surf (7)

Las hermanas Resano son las mejores surfistas de Centroamérica. De raíces españolas y argentinas, se quedaron a vivir en Nicaragua, a como decenas de extranjeros, encantados por las olas de las playas del Pacífico

Por Julián Navarrete

Se escucha cómo rompen las olas con fuerza. Aquí el viento golpea desde lejos, en la arena gris, donde hay unas cuantas cabecitas sombreadas por los últimos rayos del ocaso. Las tres niñas esperan en un mar vivo, tan calmo como violento, que arroja y absorbe sin tregua. Valentina Resano, la más grande de ellas, rema y rema, con los brazos y los pies. Va hacia adelante, poniéndose de pie sobre la tabla, mientras se mueve, como domando el mar por unos segundos, antes de perder el equilibrio, envuelta en las aguas que la expulsan junto a la espuma.

Manuel Resano, padre de las niñas, las vigila desde la costa. Está a unos 300 metros de distancia, acomodándose las gafas de sol, mientras sus hijas escogen la mejor quebradura del mar. ”Ahí va la chiquita”, dice Manuel, castañeando con los dientes: “Ay, se cayó”.

Minutos después en la bocana de playa Popoyo llega nadando Candelaria Resano, de 11 años de edad. Acaba surfear tres olas. A su edad es una de las mejores surfistas de Centroamérica. Ha competido en mundiales y campeonatos internacionales de surf. Ella está segura que dentro de siete años, cuando tenga 18 años edad, puede ganar el World Surf League, el máximo campeonato de este deporte.

Antes de que eso pase sabe que tiene que mejorar mucho. Practicar, competir y repetir la rutina todos los días. Por ahora aguarda en la arena a que su hermana Valentina, una de las cinco mejores surfistas del mundo a los 13 años edad, haga suya una ola para regresar satisfecha a su casa. “Ahí va otra vez la chiquita”, dice Manuel, refiriéndose a Máxima, de ocho años, la menor de las niñas que a diario intentan dominar las olas.

 

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