Hijos de la talidomida

Reportaje - 09.11.2014
Luis Gámez

A mediados del siglo pasado, al menos diez mil niños en el mundo nacieron con malformaciones en las extremidades por culpa de un fármaco alemán comercializado en más de 40 países. Estas son las historias de sus víctimas en Nicaragua

Por Anagilmara Vílchez Zeledón

Gritos. Sangre. Silencio. Enfermeras y doctores del Hospital El Retiro revolotean alrededor del niño que acaba de nacer. No tiene brazos. En su lugar, como unas aletas diminutas, hay dos muñones unidos al torso. Luis Gámez es el bebé al que los médicos escudriñan. Hasta el 21 de junio de 1961 el embarazo de Sonia Fonseca había transcurrido normal. O al menos eso creía.

Ocho meses después, el 27 de febrero de 1962, en una sala de parto a 111 kilómetros de Managua, María del Rosario Rosales daba a luz en el Hospital San José de Rivas. Tuvo un varón. Cuando lo escuchó llorar quiso mirarlo. Se lo llevaron envuelto como un pequeño capullo y no pudo verlo. Horas después le dijeron la verdad: las extremidades superiores de su hijo estaban incompletas.

Ninguna de las madres había padecido achaques inusuales. La primera tuvo náuseas al inicio del embarazo. La segunda un ataque de amebas.

Por males distintos y con nombres diferentes ambas recibieron la misma medicina: Talidomida. Un fármaco alemán desarrollado a finales de los años 50 y del que presuntamente se distribuyeron, en al menos 40 países, 310 millones de dosis durante cuatro años.

“Mi mamá tomó esas pastillas supuestamente para ayudarle con los achaques. Ella no sabía que eso causaría tanto daño en mi persona”, asegura Gámez, hoy de 53 años.

Él y Mauricio Arce, son dos de los más de diez mil niños que nacieron con focomelia, una malformación genética provocada por la ingesta de Talidomida.

Cinco décadas después de la tragedia en Nicaragua no se conocen estadísticas sobre el total de personas afectadas por este fármaco. Es posible que la Talidomida haya llegado al país en calidad de muestras médicas por ello las fechas de su disponibilidad no pueden ser confirmadas o simplemente no hay registros de ellas.

Antiguos trabajadores del Seguro Social calculan que en territorio nica hubo como máximo cinco niños afectados por la Talidomida. En esta edición Magazine le cuenta las historias de tres de ellos: Luis Gámez, Mauricio Arce y el reconocido José Antonio (Tony) Meléndez. Tres de las víctimas del mayor caos farmacológico registrado hasta ahora. Tres víctimas de la conocida “droga maldita”.

 

 

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