Inventos made in Nicaragua

Reportaje - 15.04.2012

Un tractor que funciona a base de agua, un aparato para sembrar, un dispensador de café tostado, la cura contra el cáncer. Son ideas nicas. Pero en los últimos diez años la oficina nacional de patentes aprobó… dos inventos. En Nicaragua se inventa poco y se registra menos aún

Por Dora Luz Romero

Se escucha el tecleo de una computadora. Es martes y los cinco escritorios que hay en la oficina de Patentes y Nuevas Tecnologías están llenos. Unos que teclean, otros archivan, unos leen. Cuesta distinguir quién es jefe y quién no, ahí dentro, todos los escritorios son iguales. Sin jerarquías visibles. Es una oficina silenciosa, un tanto oscura y relegada al fondo del edificio de Registro de la Propiedad Intelectual.

Hace frío. Un aire acondicionado refresca del inclemente calor que hace en la capital. A simple vista parece ser un lugar donde se archiva mucho. De eso dan fe los papeles atiborrados en cada uno de los escritorios y también los archivos numerados por año.

En el primer escritorio está un muchacho blanco, de ojos claros que no para de teclear. Un joven que recibe a quien llega con una sonrisa en el rostro. Frente a él una mesa donde se recibe a las visitas. Y justo ahí, una pila de solicitudes de patentes en blanco. Lista para ser llenadas.

En esa oficina también está Erick Zúniga, él es uno de los llamados examinadores de patentes y da la impresión que en lugar de hablar susurrara.

Ahí están. El equipo. Cinco. A la espera de solicitudes. Unos archivan, otros examinan, hacen llamadas, divulgan información sobre lo que hacen. Pero reciben muy pocas solicitudes de nicaragüenses, reconoce Erick Zúniga. La mayoría son de extranjeros.

 

 

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