La bomba Posada Carriles

Reportaje - 12.06.2017
270-Mag-LPC1

Terrorista, agente de la CIA, parrandero y jugador. Enemigo jurado de Fidel Castro. Sobre él pesa la acusación de explotar un avión con 73 pasajeros. Luis Posada Carriles apoyó a la contra nicaragüense y ahora vive libre en Miami

Por Julián Navarrete

Fue en Roma que Luis Posada Carriles descubrió que le gustaba el arte. Pasaba horas en la Capilla Sixtina contemplando las pinturas de Miguel Ángel y Rafael. Al verlas se emocionaba tanto que estaba seguro que algún día se convertiría en pintor. En ese momento, a inicios de los años setenta, no podía agarrar un pincel. Estaba al frente de la contrainteligencia anticomunista venezolana que años más tarde fue acusada de explotar un avión en Barbados que provocó la muerte de 73 personas, entre ellas 57 de Cuba.

El atentado contra el avión cubano sería una mancha indeleble que marcaría la figura de Posada Carriles. El gobierno de Fidel Castro lo responsabilizó de ese y otros actos de terrorismo en Cuba y en varios países de América Latina. La última vez fue en el año 2000, en un supuesto intento por acabar la vida del líder cubano en Panamá, donde horas después capturaron a Posada.

“Desde la universidad, Fidel Castro y yo discrepábamos. Él pertenecía a un grupo de bandidos y siempre tuvimos discusión”, dijo Posada a la periodista cubana María Elvira Salazar, en 2011.

“Pero la parte más crítica del odio fue cuando él (Fidel Castro) envió a sus mejores generales a Venezuela en tres desembarcos y yo era jefe de operaciones de la Policía venezolana y los combatimos con fuerza, con apoyo y los derrotamos. Nunca pudieron conquistar Venezuela, que era su bastión”, agregó el cubano en aquel momento.

Por esos años que operaba en Venezuela fue que viajó a Roma y se enamoró del arte. Sin embargo, la lucha contra Castro absorbería todas sus fuerzas. Se acercó a las bombas y se alejó de los lienzos. Durante décadas se dedicó a combatir a las guerrillas del continente y los recientes gobiernos izquierdistas instaurados. “Yo trabajé siempre en contra de los comunistas”, dijo en una entrevista televisiva para el programa A Mano Limpia.

“Estuve con los contras haciendo vuelos a Nicaragua. Estuve en El Salvador entrenando a la Policía”, recalcó en 2013, al confirmar estas acciones.

Posada tiene problemas para emitir palabras. Casi no se entiende lo que habla y el cachete derecho lo tiene abultado. Quedó así luego de que en 1990 una bala le explotara en la mandíbula, en un intento de asesinato que sufrió estando en Guatemala y de inmediato dijo que la acción fue planificada por los “hombres de Fidel Castro”.

Para la mayoría es el terrorista jurado de Fidel Castro. Para muchos cubanos exiliados en Miami, donde vive actualmente, es un patriota que intentó derrocar al régimen de la isla con todo lo que tuvo a mano. Esos cubanos que lo saludan con cariño cuando lo miran en la calle son los mismos que le compran los cuadros de pintura para decorar sus casas.

***

 

 

 

Sección
Reportaje