La guerra que nunca ocurrió

Reportaje - 08.07.2012
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Primero de mayo de 1957. Luis Somoza Debayle anuncia que en el poblado de Mocorón 35 soldados nicaragüenses fueron masacrados por hondureños. Se movilizan tropas, el pueblo hinchado de patriotismo pide armas. Luego se supo que todo era una mentira. En este capítulo de la historia hay versiones, no verdades

Por Dora Luz Romero

Vestido de frac y con la banda azul y blanco que cruza su pecho, Luis Somoza Debayle toma el micrófono y pronuncia su discurso. Es 1 de mayo de 1957 y unas 30 mil personas están ahí, en el Estadio Nacional, observándole en la toma de posesión. El resto del país le escucha por la radio.

Tras el discurso llega el mensaje que hace convulsionar a todo el país.

“Mi corazón estaba emocionado al saber que venía a cumplir con un mandato constitucional, pero cuando me encontraba en las puertas de Casa Presidencial, listo para abordar el automóvil, recibí la triste noticia de que fuerzas hondureñas, invadiendo territorio nacional, ultimaron a treinta y cinco guardias nacionales”.

Compungido, se detiene por unos segundos y prosigue:

“Francamente si la Patria reclama mi presencia en el campo de batalla allí estaré yo, dispuesto a ofrendar mi vida en aras de Nicaragua”.

Luis Somoza Debayle explicó que los nicaragüenses habían sido “masacrados” en el poblado de Mocorón, un sitio que era parte del llamado territorio en litigio entre Nicaragua y Honduras.

 

 

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