La muerte de Gonzalo Lacayo

Reportaje - 06.04.2018
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Daniel Ortega reconoce haber participado en la ejecución del sargento GN Gonzalo Lacayo, un famoso torturador de los años 60. Magazine reconstruye su historia y su muerte

Por Eduardo Cruz 

Eran las 9:30 de la noche de aquel lunes 23 de octubre de 1967. En una calle del barrio Cristo del Rosario, cerca del Arbolito, el sargento Gonzalo Lacayo se despedía de su hermana Petronila y se disponía a dirigirse a su casa, que estaba unos 50 metros al este, sobre la misma acera.

La despedida se extendió un poco más en el tiempo porque una vecina, de nombre Pastora, llamó a Lacayo. “Gonzalito, aquí te tengo unos huevitos de amor para que te los comás”, le dijo. “Muchas gracias doña Pastora, me los voy a comer en su nombre”, respondió el militar.

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Aquella tardanza de Lacayo, para salir de la casa de sus padres, tenía inquietos a un grupo de hombres que, por la oscuridad de la noche no se miraba que estaban en la esquina este, a bordo de un carro Hillman, año 1953, de los que en aquella época se usaban como taxi. En el vehículo estaban cinco miembros del Frente Sandinista (FSLN), armados con metralletas y pistolas, listos para acabar con la vida del guardia somocista.

Uno de ellos era Daniel Ortega Saavedra, quien en noviembre de 1994 le confesó a la periodista Helena Ramos, de la revista nicaragüense El País, que él había participado en el asesinato de Lacayo y que los otros miembros del comando eran Hugo Medina, Edmundo Pérez, Óscar Turcios y Gustavo Adolfo Vargas.

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El sargento Gonzalo Lacayo, cuando iniciaba su carrera dentro de la Guardia Nacional. Foto/ Archivo

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