La otra cara de la gesta

Reportaje - 15.05.2017
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Nicaragua celebra o llora esos momentos cumbres de sus deportes en la historia. Pero, ¿qué pasa en el otro lado de la moneda? ¿Cómo lloraron o celebraron los rivales de nuestros campeones?

Por Julián Navarrete

CATASTRÓFICO. Así, a una sola palabra y en mayúsculas, tituló el diario haitiano Le Nouvelliste la inesperada derrota de la selección de Haití contra Nicaragua, en donde ambas selecciones se disputaban un boleto para competir en la Copa Oro 2017. Solamente cuatro días antes el equipo isleño había derrotado a los nicaragüenses 3-1 y era impensable que el cuadro nica volteara la eliminatoria de forma radical.

El resultado en Haití era demasiado pesado. Los periodistas haitianos que solicitaron permiso en la Federación Nicaragüense de Futbol para cubrir el partido de vuelta en Nicaragua cancelaron sus viajes. Algunos de los patrocinadores de la Azul y Blanco recularon con su apoyo. Desde antes del primer partido los directivos de Fenifut valoraban con vender baratos los boletos por miedo a una goleada en Haití y que la decepción de los fanáticos nicas impidiera llenar el Estadio Nacional.

Según Le Nouvelliste, el técnico de Haití, Jean Claude Josaphat, también tuvo un “exceso de confianza” de que tenían la eliminatoria ganada, y por esa razón se reservó a varios jugadores para disputar el partido en Nicaragua. El resultado ya se conoce: fue quizás la victoria más importante que ha conseguido la selección nacional y catapultó a Juan Barrera, autor de los tres goles en los minutos finales de aquel encuentro, como uno de los futbolistas más importantes de todos los tiempos.

Sin embargo, pocos saben qué ocurrió con la selección haitiana, que a falta de seis minutos para que acabara el partido se sentía con un pie adentro del torneo regional.

“Es una pena que los funcionarios de la Federación requieren la presencia de algunos jugadores que están en el extranjero. Ellos afirman que los jugadores locales no están al mismo nivel. Las imposiciones siempre causan inconformidad en la selección”, se podía escuchar aquí y allá en la mañana del 29 de marzo, según la crónica del periodista Enock Néré, escrita sobre el partido desde Haití.

No hubo recibimiento. Ni aplauso ni pancartas en el aeropuerto de Haití. Solo lamentos: “Sin jugar un gran futbol, los nicaragüenses fueron capaces de cortar las trayectorias e impidieron que los haitianos fueran capaces de hacer tres pases consecutivos y construir su juego”, dice Néré.

Las alegrías en el deporte nicaragüense son pocas. Y las tristezas se acumulan tanto que son poco perdurables en el recuerdo nacional, como la derrota que sufrió esta misma selección de futbol hace dos años cuando fue descalificada tras un gol de Jamaica en los últimos minutos de un partido eliminatorio para el Mundial de Rusia 2018.

Aquella fue una de las derrotas más dolorosas a nivel nacional. Sin embargo, hay episodios como la primera gran victoria en el deporte: el nocaut de Alexis Argüello contra Rubén “Púas” Olivares, o los partidos que ganó la selección de beisbol contra la novena cubana en 1972 y el triunfo de la selección local contra los Estudiantes de La Plata en un partido amistoso.

Pasajes históricos, gloriosos o decepcionantes, pero sin duda memorables. Ahora toca recordar a los personajes que estuvieron en la otra cara de la moneda: al campeón alcohólico pero ídolo en México, a uno de los mejores clubes argentinos, al legendario lanzador cubano derrotado en Nicaragua, y al tailandés que recogía basura, pero que tras vencer al mejor boxeador del mundo fue recibido con honores por el primer ministro de su país.

 

 

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