La risa que se apaga

Reportaje - 10.07.2016
Filosofito

El baile, la risa y la imitación. Los fonomímicos que divirtieron hace más de 50 años ahora están en el olvido. ¿Qué pasa cuando un payaso envejece?

Por Julián Navarrete

La verdad es que siempre me gustó hacer reír. Desde mis inicios en la Radio La Voz de la Victoria, cuando bailaba mambo, chachachá y también le hacía al rock and roll. No tenía estos dolores en las rodillas que siento como punzadas de alfileres. Con mi hermano David hice un dúo, que nos encajaron los Davids Boys. Antes, le tengo que explicar que en todas las emisoras había un audio teatro bien bonito, con sus bancas, tarima, micrófono. De modo que los artistas, llámese cantantes, bailarines, payasos e imitadores, hacían un espectáculo semanal, que a la vez se transmitía en vivo a través de la radio. Todo era distinto, uh que diferente que ahora.

Usted podía ir a todos los lugares porque eran sanos. La gente era más inocente. Pagaban entradas, se amontonaban para vernos. En la radio se ponía a reventar. Las empresas daban reales y hacíamos rifas. Todo mundo ganaba. Me gustaba esa alegría. Entonces me ponía un saco chillante, me contoneaba y hacía muecas con la cara. La gente gozaba, retozaba de alegría. Por eso mi nombre artístico es Mauricio, mi segundo nombre. Mi primer nombre es Orlando, pero Mauricio es más “acochonado” y a la gente le encanta.

 

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