La ruta del oro de Patrick Werner

Reportaje - 10.09.2006
Ruta-del-Oro

Un historiador estadounidense, con una curiosa relación con Nicaragua desde hace 38 años, recorre con Magazine la ruta minera del norte del país y reconstruye un pasado de conquistadores, ciudades perdidas, indios caníbales, pero sobre todo de explotación de oro

Octavio Enríquez
Fotos de Moisés Matute

Una risita sale a tropel de la asistente del catedrático Patrick Werner. “Si vienen a buscarme diles que fui a las cuevas de bunga-bunga o ñacañaca en Las Segovias. A quien te pregunte, dile que yo le explico a mi regreso”.

“¿Cómo me vea con esta gorra? ¿Estoy guapo o guapetón?”, pregunta con su mal español tras los lentes gruesos en aquella oficina de la Universidad Ave María College, en San Marcos, Carazo, llena de libros de historia, revistas de armas, títulos y el dibujo de un alumno que inmortalizó a este profesor de historia y diplomacia mientras se bebía una Coca Cola, una de sus adicciones, y advertía a sus estudiantes que pronto tendrían “unos examinitos”.

Varios especialistas, entre ellos Carlos Tünnermann, presidente del Centro Nicaragüense de Escritores, aseguran que Werner es uno de los conocedores más profundos de las raíces coloniales de Nicaragua, vericuetos llenos de españoles codiciosos, e indios bravos y caníbales que expulsaron a los invasores de los siete primeros asentamientos que habían fundado en el norte del país y que llevaron a que la minería colonial cesara en 1583 por la falta de labor.

El doctor Werner propone recorrer Macuelizo-Amatillo, Ciudad Antigua, Quilalí, Mina La India y Santa Rosa del Peñón, todos nombres comunes, los primeros en el norte del país y los otros más cerca de occidente que fueron donde se asentaron las primeras minerías y donde todavía hoy se puede encontrar a gente extrayendo minerales con las técnicas que usaban los conquistadores primero y los indios esclavizados después, cuando los mandaban a las minas.

En la ruta de Werner se puede encontrar desde iglesias con clavos de más de 300 años en sus puertas hasta ciudades perdidas de casi 500 años, cubiertas por maleza. Hace énfasis que hay documentos de los siglos XVII y XVIII que describen a Ciudad Antigua, al norte del país, como un importante centro de minería.

 

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