La tragedia de Silvio Miranda

Reportaje - 09.07.2017
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La vida de una de las mayores promesas de la pintura nicaragüense terminó demasiado pronto y en medio de trágicas coincidencias

Por Amalia del Cid

Poco antes de morir ahogado en el lago Cocibolca, Silvio Miranda pintó la escena de un naufragio. Fue un cuadro abstracto, con una barca abstracta y puntitos blancos cayendo hacia la abstracta agua. “¿Qué son esos puntos?”, le preguntó Mario, su hermano, y Silvio se las arregló, en su lenguaje de señas, para explicarle que se trataba de náufragos en grandes dificultades.

La ironía no pasaría inadvertida en los periódicos, cuando días después se supo que entre las víctimas del naufragio se encontraba uno de los mejores pintores de Nicaragua. El “niño prodigio”, el “pintorcito mudo” que el maestro Rodrigo Peñalba consideraba nuestro “próximo Armando Morales”.

Para Mario Miranda, sin embargo, no fue una ironía ni una simple coincidencia, sino una “premonición”. Y aun se le llena el rostro de desconcierto cuando recuerda los hechos que precedieron a la tragedia del 4 de marzo de 1971. “María Guadalupe se llamaba la lancha. María Guadalupe”, repite con voz queda, casi susurrando. “¿Y sabía usted que antes de que él naufragara hizo un cuadro que se llama María Guadalupe?”

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