La vida a lo María Félix

Perfil, Reportaje - 14.06.2015
María-Félix,-Magazine

Altanera, egoísta y arrogante. La mayor diva del cine hispanoamericano vivió bajo sus propias reglas, fiel a su personaje más importante: ella misma. Recorrió el mundo mostrando su belleza y, en esas andanzas, estuvo dos veces en Nicaragua

Por Amalia del Cid

Cuentan que era un granadino galante, todo un playboy de mediados de siglo. Jalando aquí y empujando allá, se abrió paso entre la multitud hasta llegar a María Félix y le estampó un beso en la mano. Esa noche el Teatro Margot estaba lleno, aunque afuera llovía como suele llover en septiembre y en el Teatro Salazar presentaban un estreno de Marilyn Monroe. Ya tras bastidores, en un improvisado camerino, “La Doña” extendió el brazo y dirigiéndose a su secretaria, le ordenó sin verla: “Trae agua y lávame la mano, que algún bruto me la babeó”.

“Era grosera, un poco. Yo la oí porque estaba pegada a ella. No dijo ‘me la besó’, dijo ‘me la babeó’”, relata doña Guadalupe Moreno, conocida como Martha Cansino en los tiempos en que fue estrella de las radionovelas nicaragüenses. Han pasado sesenta años desde aquel septiembre de 1955, pero recuerda con precisión fotográfica sus minutos junto a la mayor de las divas que México ha dado al cine hispanoamericano. “Como si fuera hoy, hijita, como si fuera hoy”, afirma.

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María Félix llevaba la cabellera espléndida dividida con un partido “desde la frente hasta la nuca, peinada en dos grandes colas”, y de tan perfecto, su rostro trigueño parecía irreal, “como esculpido”. “La seducción hecha mujer”, entonces de 41 años de edad, se encontraba en el Teatro Margot para actuar en la comedieta Prohibida para menores. Fue su segunda visita a Nicaragua, y la última.

Célebre por su “belleza monstruosa”. De temperamento encendido, altiva, altanera y respondona. Admirada, amada y odiada por las mismas razones. Egoísta como solo ella, y siempre envuelta en amoríos y escándalos. María Félix se encargó de tejer el personaje de “La Doña” —o quizá fue al revés—, y lo interpretó hasta el final de sus días.

Murió el 8 de abril de 2002, exactamente 88 años después de su llegada al mundo, el 8 de abril de 1914. Pero hay quienes ubican su nacimiento en 1915 o en 1920, controversia que ella misma se encargó de sembrar. Para desconcierto de sus biógrafos, su historia está plagada de contradicciones como esa. “Se investiga a Emiliano Zapata y a Porfirio Díaz, a una actriz se le inventan cosas”, replicaba la diva. Estaba convencida de que “la vida de una actriz es sueño; y si no es sueño no es nada”.

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