Los años de la reserva

Reportaje - 11.09.2016
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Por Tammy Zoad Mendoza M.

Hombres y mujeres, adolescentes, adultos y ancianos, se entrenaron en el manejo de las armas. Algunos integraron los célebres Batallones de Reserva y combatieron a la contrarrevolución. Eran los años 80 y Nicaragua llegó a tener medio millón de ciudadanos armados

Para los años 80 Nicaragua se convirtió en un gigantesco campo de entrenamiento militar. Desde el funcionario gordito que atendía en un escritorio estatal, la señora que servía café, hasta el muchacho que por el día se le veía llevando mensajes, por la tarde estaba practicando arme y desarme, tiro al blanco, el pelotón a la ofensiva o el arte de camuflaje. Como Rosa Aguilera, quien se pasaba el día entero desempacando productos, acomodándolos en anaqueles, yendo y viniendo entre los pasillos del “Supermercado del pueblo” donde trabajaba y a las cuatro de la tarde se quitaba el uniforme, se reunía con un grupo de compañeros, salían a un campo cercano donde cargaba un arma y ejercitaba junto a su tropa. Le llamaban “Aguilera”.

Eran los tiempos en que el gobierno sandinista se impuso como tarea militarizar a la mayor cantidad de ciudadanos posible con el propósito de ganarlos para “la defensa de la revolución”.

 

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