Los reyes del surf

Reportaje - 23.03.2008
Samir Duarte

Las tablas han conquistado la vida de las playas del sur, porque surfear no es sólo un deporte, es una cultura. Una comarca de Tola es el ejemplo de los cambios que trae el turismo de aventura en la mentalidad de los jóvenes en las costas

Luis E. Duarte
Fotos de Bismarck Picado

Es una playa de pocas gaviotas. Apenas una se posa tímida sobre los surfistas que retan las olas matutinas que rompen siempre sobre sus espaldas. Ellos son los reyes aquí, sobre el espejo verde del mar.

A la orilla de esta playa de Tola, otro grupo de muchachos observa desde la caseta construida por el
Hotel Santana para los jueces de torneos eventuales. Jóvenes de piel oscura y cuerpos perfectos esperan
su turno para prestar las tablas y combatir al mar.

De pronto y de la nada aparece sobre los surfistas un helicóptero azul con turistas que aterriza en el hotel ubicado en el extremo sur de la playa.

Del mar sale una sirenita. Se llama Rosa Ivana Amador, una niña de 15 años, de piel tostada que se
cansó de ver desde la orilla a sus primos y amigos jugando con el Pacífico. Ella le pasa la tabla a uno
de sus primos, luego entra su hermana mayor, de 17 años, Ingrid de los Angeles, una muchacha esbelta con aires tímidos, hija de un pescador.

Ella flota con la tabla prestada sobre la espuma, la parte más apacible de la ola cuando llega agonizante a la orilla, así aprenden todos a ponerse de pie, guardar el equilibrio y hacer sus primeros giros.

Adentro están tres conocidos de la comunidad El Limón 2, del municipio de Tola, Darwin Jácamo con sus primos Mario Martínez y César Amador, miembros de la Selección Nacional de Surf y practican para un torneo centroamericano de Semana Santa, que se realizará en una playa de Panamá.

El día es perfecto. Neptuno ha traído los vientos, olas de dos metros se levantan a 20 metros de la
orilla, el agua verde y limpia acompaña perfectamente un día soleado. Un día tranquilo y normal en esta esquina del mundo donde acaba la realidad, porque nada más importa cuando se está en el paraíso.

 

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