Maíz, el alimento de los dioses

Reportaje - 12.02.2018
Corredor Seco

La historia del maíz está lejos de ser contada. El cereal de América empezó a ser domesticado hace unos 9,000 años, pero su origen aún es incierto. Hoy día sigue siendo un cultivo de subsistencia, la alegría del
campesino y el principal alimento de los pobres.

Por Amalia del Cid

Al principio del tiempo, cuando nada había sido creado y solo existían “un mar quieto y un cielo calmo”, los dioses decidieron dar forma al bullicioso mundo. Crearon el día y la noche, los árboles y los ríos, la jungla y las llanuras y a los primeros animales. Luego tomaron barro y diseñaron al hombre, porque necesitaban tener quién los adorara; sin embargo, qué mala suerte, el hombre de barro era blando y tenía velados la vista y el entendimiento. Entonces los dioses hicieron al hombre de madera; pero no tenía alma ni memoria, no pensaba y no rezaba y terminó convirtiéndose en mono. Faltaba poco para el amanecer y los creadores se detuvieron a reflexionar, hasta que una idea brotó en sus mentes como las vetas de aceite flotan sobre el agua, y supieron con qué debían moldear la carne del hombre: maíz blanco y maíz amarillo.

Así se dio la creación del ser humano, de acuerdo con el Popol Vuh, el libro sagrado del pueblo maya quiché de Guatemala. El gato de monte, el coyote, la cotorra y el cuervo mostraron a los dioses el camino para encontrar mazorcas amarillas y mazorcas blancas y de maíz se hizo la carne y la sangre de los primeros cuatro hombres, que eran tan “bellos, fuertes, inteligentes” y sabios que sus creadores empezaron a molestarse: “¡Parecen dioses!”, pensaron. Y echaron sobre ellos un velo que les empañó los ojos.

El libro es una muestra de la importancia que el maíz tenía para los mayas, al punto de considerar al grano una parte esencial del organismo humano. Este pueblo indígena intentó explicarse su propio origen y el de su principal cultivo con mitos creacionistas que siempre involucran a los dioses, porque no era para menos. El maíz constituía la base de la dieta de los indígenas de América mucho tiempo antes de que a estas tierras vinieran los colonizadores europeos.

Hoy día se sabe que su antepasado es una mata silvestre que aún crece cerca de las milpas y se cree que el grano que conocemos fue domesticado en México hace unos 9,000 años. Sin embargo, en la historia del maíz hay eslabones sueltos que todavía no nos han permitido saber a ciencia cierta cómo fue que una mala hierba como el teosinte, que todavía da dolores de cabeza a los agricultores, fue modificada genéticamente para convertirse en el cereal que ahora es uno de los más producidos y consumidos en el mundo, junto con el arroz y el trigo.

Pero el maíz no solo es uno de los cultivos más populares del planeta, también es uno de los más bondadosos y el de mayor adaptabilidad ambiental. En Nicaragua los responsables de sembrarlo son campesinos con poca tierra que lo utilizan como producto de subsistencia. Lo transforman en tortillas, pozoles y tamales o lo venden para comprar arroz, azúcar y frijoles. Casi nadie cultiva este grano para hacer dinero. Por su diversidad, generosidad y sus incontables derivados, el maíz es por excelencia el alimento de los dioses y de los pobres.

 

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