Marihuana: ¿Ángel o demonio?

Reportaje - 14.08.2016
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Pese a que en Nicaragua es una droga prohibida, la marihuana se consume en todos lados. Hay una red de narcotráfico y toda una cultura en torno a esta hierba que unos consideran inofensiva y otros señalan como “puerta de entrada” a la drogadicción. El debate sobre su legalización está sobre el tapete y sus usos medicinales también están en discusión.

Por Amalia del Cid y Ulises Huete

Antes de que en el mundo apareciera un sistema de escritura, la humanidad ya conocía el cáñamo y sus numerosos usos. Como muchas otras hierbas, la planta de la que se extrae la marihuana es originaria de Asia central. Los chinos la usaban unos 4,000 años antes de que naciera Cristo y se considera que el mítico emperador Shennong, famoso por probar en sí mismo toda clase de hierbas y hierbajos y descubrir el té y la efedrina, fue el primero en describir las propiedades terapéuticas del cannabis cuando escribió su Compendio de Hierbas Medicinales, en el año 2737 antes de nuestra era. Es decir, hace 4,753 años.

La polémica planta ha participado en nuestra historia mucho más de lo que se piensa. Las velas de los barcos de Cristóbal Colón se hicieron con la resistente fibra del cáñamo y también la primera bandera de Estados Unidos. George Washington la cultivaba, el médico de la reina Victoria de Inglaterra se la recetaba para aliviar los cólicos menstruales y hay indicios de que William Shakespeare la fumaba en pipas para tabaco.

Pese a que sus propiedades psicotrópicas son tan indiscutibles como varios de sus beneficios terapéuticos, hasta hace no mucho la venta y el consumo del cannabis era perfectamente legal. La mala hora de la hierba empezó con el siglo pasado, sobre todo a partir de los años veinte. Fue declarada narcótico en la Segunda Convención Internacional del Opio, en 1925, y para 1928 ya era ilegal en Gran Bretaña y regulada en España. Poco después, cuando en Estados Unidos se levantó la prohibición del alcohol, los dedos acusadores se dirigieron hacia la marihuana y la responsabilizaron, entre otros pecados, por la violencia y la degradación moral e intelectual.

Sin embargo, en años recientes la hierba ha vuelto a asomar la nariz en el campo de la ciencia y en el terreno de las leyes. El muro legal contra la marihuana se ha abierto en muchos países que, no sin ciertas restricciones, han permitido su consumo para fines medicinales e incluso recreativos. Holanda, Suiza, Portugal y Bélgica  aceptan el consumo en dosis reguladas y bajo algunas normas, como no fumarla en espacios públicos. Corea del Norte, el país más totalitario del planeta, ni siquiera la considera una droga. El pequeño Uruguay, de la mano del bonachón Pepe Mujica, se puso de pie y en diciembre de 2013 se convirtió en la primera nación del mundo en legalizar la producción, venta y consumo de la marihuana. Y países como Israel y Canadá la estudian para su uso médico.

En Nicaragua la hierba del cannabis continúa siendo una droga ilegal, pero igual se consume. Ahora mismo, mientras usted lee esto, seguramente alguien está comprándola en el estacionamiento de alguna gasolinera, de un centro comercial o de un restaurante elegante de Managua. Es fácil de conseguir, se fuma en todas las clases sociales y sus partidarios la ven desde la lógica de que un producto de la tierra no puede ser tan malo como lo pintan.

Debido a los años en que ha estado confinada a la clandestinidad, no existen muchos estudios concluyentes sobre la marihuana. Sin embargo, hay razones para creer que puede aumentar el riesgo de cáncer de pulmón, a largo plazo deteriorar la memoria y la coordinación motriz, e incluso incrementar las probabilidades de que aparezcan enfermedades mentales como la esquizofrenia. Por otro lado, está su fama de “puerta de entrada a las drogas ilegales”, una reputación que no se ha ganado gratuitamente.

Estudios muy serios, sin embargo, apuntan a la posibilidad de que los cannabinoides de la marihuana sean potentes agentes anticancerosos. Entre otros usos medicinales, la hierba está probada como efectivo broncodilatador, analgésico y antinflamatorio, y dos medicamentos cannabinoides ya fueron aprobados por la Agencia de Drogas y Alimentos de los Estados Unidos (FDA) para tratar los síntomas adversos de la quimioterapia, como los vómitos y las náuseas.

La discusión sobre los beneficios y los daños de la marihuana sigue sobre el tapete. Académicos como el escritor Sergio Ramírez Mercado han alzado la mano a favor de un debate sobre la despenalización de las drogas en la región como una posible salida al atolladero del narcotráfico; mientras tanto, el cannabis continúa siendo la droga ilegal más consumida del planeta y en Managua las boletas para “enrolar” la hierba se venden libremente en tiendas para fumadores.

Este es el panorama del cannabis en Nicaragua y el mundo. Un recorrido desde la ola hippie de los años sesenta y aquel “Woodstock chiquito” que fue el concierto de Santana en Managua hasta sus actuales plazas y formas de consumo. Esto opinan médicos, abogados y consumidores. ¿Qué dice usted?

 

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