“Me gustaría marcar época”

Perfil, Reportaje - 10.09.2006
Romón-Armando-Mejía

Ramón Armando Mejía es un cantautor nicaragüense de 34 años, otro miembro talentoso de la familia Mejía Godoy, dueño de una capacid ad extraordinaria para crear figuras literarias y musicalizarlas.Hace diez años asumió el nombre artístico de Perrozompopo, pues según él este animalito encierra parte de la idiosincrasia nacional

Alma Meléndez

Hay gente que dice que es creído, que se las tira de estrella y según el compositor e intérprete de Nos quieren dejar sin pinol eso se debe a que es muy tímido y su timidez se interpreta como frialdad. No es raro que en una mesa de bar se mantenga al margen de la conversación, según él, porque no acostumbra disimular cuando un tema no le interesa.

Es muy exigente con los escenarios en que se presenta, acostumbra chequear el sonido, las luces y todas las cuestiones técnicas, si el escenario no reúne las condiciones prefiere no tocar en ese lugar pues considera que su público merece que le ofrezca calidad en sus conciertos. “El problema es que la gente está acostumbrada a la pobreza, porque todas sus generaciones han sido pobres, igual creen de los espectáculos. En Nicaragua los conciertos la mayoría de las veces salen a medias, nunca hay luces, nunca hay buen sonido, todo es a lo guerrillero”, dice el artista a quien no le importa que lo critiquen por ser responsable con su trabajo. “Prefiero que digan que me las tiro de los Rolling Stone”, comenta mientras se rasca la barba rala.

En sus presentaciones no es raro que haga como su tío Carlos Mejía, quien calla a los que hablan durante el show. “Interrumpo la canción o simplemente me quedo en silencio”, dice muy serio, pues opina que de esa forma dignifica su trabajo. “Al músico lo ven como al payaso del circo, como una cuestión de diversión. Mi música no es solo para divertirse, mis letras tienen mensajes, por eso cuando estoy en un lugar que da la oportunidad para que el público atienda mejor lo que se le presenta, me gusta que lo hagan. Yo hago música para contar historias, reforzar valores y sensibilizar”.

***

Nació en Managua el 21 de diciembre de 1971. El primer hijo en común de una pareja que tenía cada uno un hijo de otra relación. Daysi Julia Fittoria Martínez y Francisco Luis Mejía, el mayor de los hermanos Mejía Godoy. Ambos eran funcionarios del Ministerio de Cultura, sin casa propia y con cinco hijos. Antes de irse a probar suerte a Costa Rica, donde por tres años vendieron discos en ferias y parques, alquilaron en varios barrios de Managua, entre ellos el Altagracia y el Zumen. Vivió a orillas del cauce, entre una panadería y una casa de zinc, su casa era de piso de tierra. Sus distracciones eran al aire libre, jugando trompo o chibola, cazando lagartijas y agarrando garrobos en el cauce. Tenía 15 años cuando se le cruzó por primera vez la idea de dedicarse a la música. A estas fechas sus padres ya se habían separado y su madre se había ido a Estados Unidos con la idea de establecerse allá y luego ir llevando uno a uno a sus hijos. No le dio tiempo de llevarse a Ramón. El joven ya tenía edad y tuvo que entrar al Servicio Militar. Fue una época de muchas carencias. Les cortaban el agua y la luz por falta de pago y en ocasiones, cuando la remesa no llegaba, los vecinos les daban comida. Pero la experiencia lejos de resultar traumática fue enriquecedora, además de reforzarle valores morales le ayudó a tomar conciencia de lo significativo que es tener amigos y lo importante de reconocer a los enemigos dentro del círculo de amigos.

 

Sección
Perfil, Reportaje