Mi bisabuelo, el esclavo

Reportaje - 10.11.2013
Los primeros esclavos africanos

Nicaragua también tiene su historia de esclavitud. Compra y venta de personas. Grilletes, látigos y cepos, unas veces. Otras más disimuladas como “trabajo forzado” e “hijos de casa”. Los protagonistas son casi siempre negros e indígenas

Por Arlen Cerda

Se fueron a los suampos a atrapar cangrejos. Otros reunieron bananos, cocos y algunos trozos de pescados y una vez prendida la fogata fueron juntando todo en una porra de agua hirviendo. Era un viernes 27 de agosto de 1841. Horas antes había partido de la isla el barco con banderas de la corona británica en el que el superintendente de la República de Honduras, Alexander MacDonald, llegó a anunciarles: “Desde hoy son hombres y mujeres libres” a unos noventa esclavos que vivían en Corn Island, ubicada en el actual Mar Caribe.

Hace 172 años ese día se recuerda como uno en que se puso fin a la esclavitud en Nicaragua. Quinn, Bodden, Brown, Hooker, Culver, Francis, Downs, Hansack, Forbes y Cottresls eran los apellidos de algunas de las familias propietarias de los 98 esclavos que existían para ese año en la isla, indios kukra y negros traídos de África, utilizados para labores domésticas, agrícolas y de carga, que a cambio no recibían ninguna paga.

La esclavitud existió en Nicaragua antes de la llegada de los españoles y de los primeros piratas británicos. Y siguió existiendo después de la Independencia de Centroamérica. Sin embargo, no hay una cifra exacta de cuántas personas fueron esclavizadas en el país o enviadas a trabajar en cultivos y minas del resto del continente.

“Hemos crecido recordando las historias de las liberaciones y poco se ha dicho sobre la historia de quienes fueron esclavos: nuestros bisabuelos o tatarabuelos que vivieron esa realidad de maltrato”, lamenta Nora Newball, coordinadora de la comunidad negra indígena de Bluefields, en la Región Autónoma del Atlántico Sur (RAAS).

 

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