Mi cita con el Che

Reportaje - 11.07.2010
El "Che" Guevara

María Haydée Flores Rivas ha sido antropóloga, maestra de generaciones, magistrada de la Corte Suprema de Justicia, entre otras muchas cosas. Pero uno de los momentos mejor guardados en su memoria fue un paseo que hizo con el Che Guevara una tarde de agosto de 1964 por el bosque de Chapultepec, México

Tania Sirias
Fotos Diana Nivia

La primera vez que María Haydée Flores Rivas miró al guerrillero este estaba tirado sobre un catre, con
el cuerpo cansado y una tos seca, sudando una fiebre que le quebrantaba los huesos. No era aquella
imagen del héroe latinoamericano que ya para ese tiempo se había construido, sino la de un desvalido. Su aire seductor había desaparecido en aquel cuarto, ubicado a un costado del Palacio de Gobierno en México.

“Su rostro era igual al que aparece en el póster, bien agraciado, pero su hombría era opacada por la peste del momento”, narra medio siglo después doña María Haydée.

Recuerda que una tarde de 1964 la doctora Concepción Palacios —a quien dice no le gustaba que le dijeran Conchita, “pues su nombre debía ser pronunciado con fuerza”— recibió a Ernesto “Che” Guevara en su casa de habitación.

La doctora Palacios era una vieja conocida del Che. El primer contacto que tuvieron fue en enero de
1959, cuando el Che la recibió en su oficina, junto al ex teniente Rafael Somarriba, únicos nicaragüenses que habían llegado a Cuba, relata el periodista Jesús Miguel (Chuno) Blandón, en su escrito El Che y la guerrilla nicaragüense.

Cinco años despues, la doctora Palacios recibió la visita de aquel guerrillero argentino, quien se había convertido en un ministro del Gobierno cubano.

 

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