Negocio sangriento

Reportaje - 13.12.2016
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Borrachines vendían su sangre a 35 córdobas el medio litro, dos veces por semana en Plasmaféresis, uno de los negocios más escandalosos que funcionó en Nicaragua por más de cinco años

Por Julián Navarrete

El fuego reinó en la Carretera Norte la noche que fue velado el doctor Pedro Joaquín Chamorro. Las paredes que rodeaban a las compañías y empresas vinculadas al patrimonio de la familia Somoza fueron las que más ardieron esa noche del 10 de enero de 1978.

Las columnas de humo se podían observar al otro extremo de la ciudad, bañando de ceniza y hedor el paisaje desolador donde emergía un edificio blanco, pulcro, cercado por un muro impenetrable, que resguardaba a una compañía dedicada a la compra de sangre humana, cuya materia prima eran los menesterosos, pordioseros y borrachines de Managua.

La empresa se llamaba Centroamericana de Hemoterapia S.A., conocida como Plasmaféresis, cuya función principal era extraer el plasma de la sangre y regresar el resto de los componentes al cuerpo de los donantes. El plasma era exportado y se obtenían jugosas ganancias. Esta fue una de las primeras edificaciones en quemarse aquel día.

La multitud que se agolpó esa noche en las calles lo tenía claro. Pedro Joaquín Chamorro fue el principal crítico de Plasmaféresis en los más de cinco años que funcionó en Nicaragua, desde finales de 1972 hasta inicios de 1978. Pedro Ramos, cubanoamericano y propietario de la empresa, tenía en proceso una acusación contra el director de La Prensa por injurias y difamación. Y Silvio Peña, cabecilla de los sicarios, declaró horas después de ser capturado que Ramos fue uno de los financista de la operación para aniquilar a Chamorro.

La tesis estaba consumada: Pedro Ramos ordenó la muerte del periodista, en venganza por las críticas en su contra y por la serie de investigaciones donde pretendía demostrar la vinculación del cubano con el presidente Anastasio Somoza Debayle, a quien Chamorro acusaba de ser el verdadero dueño de la empresa.

Tiempo después se han tejido varias hipótesis sobre la muerte de Chamorro. Desde que Pedro Ramos actuó como un doble agente de la CIA en una conspiración contra Somoza, en la que pudo haber colaborado el Frente Sandinista, hasta que el asesinato fue ejecutado por Anastasio Somoza Portocarrero, “El Chigüín”, encargado de la Escuela de Entrenamiento Básico de Infantería (EEBI), cuerpo militar élite de la Guardia Nacional.

Sin embargo, todas las versiones oficiales apuntan a que las críticas sobre el negocio de Plasmaféresis fueron el principal detonante para acabar con la vida de Chamorro.

“De Somoza se dirá no solo que derramó la sangre de su pueblo, sino que la vendió en el extranjero”, dijo Chamorro en un discurso en Chinandega, meses antes morir.

 

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Fotos al interior de la empresa Plasmaféresis tomadas en 1972
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Fotos tomadas al interior de plasmaféresis en 1972

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Reportaje