Niños de laboratorio

Reportaje - 22.08.2010
María-Noel-Sotomayor

¿Cómo crear un hijo fuera del vientre materno? Tres médicos nicaragüenses se han aventurado a dar vida dentro de un laboratorio a través de la Fertilización In Vitro.
¿Los resultados? 93 bebés

Dora Luz Romero

Durante doce años no hubo ni un solo día que Hilda Cerda dejara de pedirle a Dios que le mandara a un hijo. Lo hacía de día. De noche. De rodillas. En la iglesia. En su casa… En esos años se hizo cientos de estudios, visitó varios médicos, se hizo un par de inseminaciones artificiales, pero el resultado en los exámenes de embarazo siempre era el mismo: negativo. Y venían las lágrimas y el desconsuelo. Y la montaña de esperanzas se desmoronaba de un solo tajo. Una y otra vez.

“Ése era nuestro anhelo, tener un hijo. Cada vez que ella se hacía algún tratamiento a mí me desconsolaba, porque cuando el resultado salía negativo ella se ponía a llorar. Yo le decía que confiáramos en Dios. Yo no quería verla llorar”, confiesa José Luis Novoa, su esposo.

Hace catorce años que Hilda, de 34 años, se casó con José Luis Novoa, de 39 años. Desde entonces comenzaron a intentar tener hijos, pero pasaron los años y se dieron cuenta que ellos formaban parte de ese 18 por ciento de parejas que son afectadas por la infertilidad.

De joven –recuerda Hilda, blanca, ojos pardos y cabello rizado–, siempre pensó que tendría tres hijos. Tres serían suficientes. Ni muchos. Ni pocos. Simplemente suficientes.

Intentó con varios médicos. También con varios tratamientos, y nada. Pero hace poco más de un año, a Hilda le recomendaron ir donde un médico que le resolvería su problema. Un médico que cumpliría su sueño de ser madre. Las esperanzas la invadieron, nuevamente.

En Nicaragua existen tres doctores que se han dado a la tarea de crear vida en un laboratorio a través de la técnica de Fertilización In Vitro (FIV). Para ellos, es sencillamente copiar un proceso creado por Dios gracias a los avances de la ciencia.

 

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