Oliverio Castañeda, la historia de un asesino

Reportaje - 12.10.2012
Oliverio Castañeda

Oliverio Castañeda enamoró a la sociedad leonesa a inicios de los años 30. Un caballero. Un farsante. Un asesino. Un personaje real que inspiró una novela y se ha convertido en leyenda popular 81 años después de lo ocurrido

Tammy Zoad Mendoza M.

Dos de noviembre. Otra vez la misteriosa mujer deambula por el cementerio. Unos la ven vestida de blanco, otros de negro. Siempre rondando el mismo lugar, la tercera calle del cementerio. Al día siguiente de su aparición, la tumba gris está florecida. Rojas, blancas y una que otra amarilla. Las flores silvestres aparecen en un manojo sobre la plancha de concreto. Huele a pintura fresca, es la pintura gris recién puesta. Las letras labradas en la superficie son ilegibles, pero al centro una placa de metal dice: “Dr. Oliverio Castañeda – 7 de junio de 1936 – Mía es la venganza – Heb. 10: 30 – JFPC”.

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Oliverio Castañeda Palacios. “El mata perros”. “El envenenador”. “El que mató a los Gurdián”. Así lo recuerdan en León. Hay quienes incluso recitan una pequeña biografía: “Él era guatemalteco, llegó con su esposa, vino a terminar su carrera de Derecho en la UNAN”.

Ninguno de quienes hablan lo conoció. Él murió en 1933. Sin embargo, todos tienen algo que decir de él. “Era un tipo inteligente, tanto que se defendió solo en el juicio por asesinato”, dice un muchacho en el parque central de la ciudad. “Era un hombre guapo. La mitad de las leonesas ricachonas andaban detrás de él y la otra mitad ya había pasado por sus manos”, contesta la morena hermosa que despacha en un comedor del centro. Suelta una risotada pícara, habla de él como si ella también hubiera estado en su lista de enamoradas. En León, el espíritu de Castañeda se pasea con la misma elegancia y cinismo con que lo hacía en vida. La historia trágica del asesinato de su esposa y dos miembros de la familia Gurdián permanece en el subconsciente colectivo de los leoneses 81 años después.

Con la publicación de Castigo divino (1988), novela del escritor nicaragüense Sergio Ramírez Mercado, este suceso se convirtió en una leyenda popular que mezcla realidad y fantasía, una anécdota que ha fascinado por 26 años a los lectores de Latinoamérica y Europa donde se ha distribuido la obra. ¿Castañeda era culpable o inocente? No importa. El fantasma de Oliverio Castañeda pasea libre y con elegancia por las calles de León y en los recuerdos de quienes conocen su historia.

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Foto cortesía de Sergio Ramírez.
Oliverio Castañeda, de 25 años, fue condenado en diciembre de 1933 por el asesinato de su esposa Martha Jerez, Enna y Enrique Gurdián. Aquí luce su pinta habitual de saco y corbata, lentes redondos y pelo engomado, junto al abogado Ramón Romero quien lo respaldó en el proceso. Oliverio, sin embargo, en la mayoría de las audiencias recurrió a la autodefensa. Foto cortesía de Sergio Ramírez.

 

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