Pasión por el running

Reportaje - 13.11.2016
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El fenómeno de correr se ha instalado en Nicaragua. Saludable, democrático y retador ¿Por qué corren? ¿De qué huyen? ¿Qué hay detrás de esta actividad “adictiva” que ha originado una industria millonaria?

 Por Julián Navarrete

Aún está oscuro y en silencio. Faltan 40 minutos para las cuatro de la mañana y el reloj despertador suena. Jahaziel Sanz despierta y coge su celular para enviar mensajes por Wathsapp a sus compañeros corredores que todavía no se levantan. A esa misma hora Álvaro Vásquez, corredor élite, hace flexiones antes de abrir la ducha. Carlos Huete, empresario y corredor aficionado, empaca barritas energéticas y se ata los cordones de los zapatos. Luz Elena Sequeira, ultra maratonista, prepara un té de guaraná y abre la puerta de su casa para andar, hacer la misma faena de todas las madrugadas: correr sin freno.

Tap, tap, tap… una irrupción de corredores flanquea las calles, aceras, montañas y pistas de atletismo del mundo. La pasión por correr, antes conocida como footing y ahora llamada running, sea alza como un fenómeno universal que en países como Estados Unidos ha inyectado a más de 50 millones de personas y ha generado tres mil millones de dólares anuales en los últimos años.

Los “runners” en Nicaragua se multiplican. Aficionados, profesionales y élites. Recorren desde la pista sólida de tartán hasta la humedad de la montaña con el espesor de la niebla en vísperas del amanecer. Un domingo de octubre, en el borde de la Carretera Sur de Managua, una fila de corredores avanza hasta superar los 22 kilómetros propuestos como meta de esta semana. Esta distancia es superior al medio maratón (21 kilómetros), subiendo y bajando pavimento, con el único objetivo de decir: “Lo conseguí”.

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