El sobrino del chivo

Perfil, Reportaje - 09.12.2012
El-doctor-Pedro-José-Trujillo

Un familiar cercano del dictador dominicano Rafael Leónidas Trujillo vivió e hizo familia en Nicaragua. Después de disfrutar la opulencia del poder murió en la pobreza en Jinotega. Su familia cuenta la historia

Por Fabián Medina

Rafael Leónidas Trujillo Palacios llega, como todos los días, poco antes de las siete de la mañana al hospital Victoria Motta, de Jinotega, donde trabaja como médico. Buenos días, doctor Trujillo, le dirá la enfermera al entrar. Y él, enfundado en su bata blanca, avanzará sonriente al consultorio donde lo esperan los pacientes del día. Este robusto ortopedista traumatólogo de Jinotega es una de las varias decenas de personas que en diversas partes del mundo ostentan ese nombre como homenaje al más famoso miembro de su familia: Rafael Leónidas Trujillo Molina, el dictador que gobernó con mano de hierro República Dominicana durante 30 años. El Generalísimo. El Jefe. Chapitas. El Chivo.

Los Trujillo salieron de Dominicana a raíz del asesinato del dictador el 30 de mayo de 1961. La mayor parte de la parentela se estableció en Miami, donde hasta el día de hoy se les encuentra. Pero hubo uno, un sobrino, que después de probar suerte en Miami y en España, recaló en Nicaragua y ya nunca más se fue. Pedro José Trujillo salió de Dominicana el 21 de noviembre de 1961 junto con su padre, el coronel Pedro Vetilio Trujillo Molina, hermano carnal del dictador. Volaron a bordo del avión San Cristóbal H1-41 rumbo a Miami. Antes, la mayoría de los parientes había salido en el yate Angelita con la fortuna que lograron sacar. Ya las cosas estaban mal para ellos. El 4 de enero del 1962, el Consejo de Estado promulgó la ley 5785 que confiscaba todos los bienes de la familia Trujillo.

Pedro José Trujillo, médico de profesión, mujeriego, apasionado por los caballos de carrera, de los autos y las farras babilónicas, vino a Nicaragua por el año 1962, buscando la hija de un amorío pasado. Llegó a Jinotega, se enamoró de la reina de belleza del instituto local, una niña de 15 años con la que se casó y tuvo tres hijos, uno de ellos precisamente, Rafael Leónidas Trujillo Palacios, el médico ortopedista que a las once de la mañana habrá terminado la jornada en el hospital Victoria Motta, de Jinotega, a menos que haya alguna operación programada.

 

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