Perfecto, Denis

Perfil, Reportaje - 16.12.2008
DenisMartínez

Cuando salió de Granada, nadie daba un centavo por su carrera. Sólo él creyó que iba a llegar a ser el primero y lo logró. Pasó de ser el “Champú” en su barrio al “President” de las Grandes Ligas

Luis E. Duarte
Fotos de Orlando Miranda 

El menor de los chavalos de doña Emilia Ortiz, la vendedora de verduras en el mercado de Granada, era muy parecido a sus hermanos mayores, aunque más inquieto y vago, pero por ser el menor de los seis hijos que tuvo con Edmundo Martínez fue el más consentido. A diferencia de sus hermanos, Denis fue a la escuela pagada, el desaparecido centro San José en la Calzada, mientras los mayores tuvieron que ir al estatal Carlos Bravo que estaba precisamente enfrente.

Los demás buscaron cómo obtener un oficio porque los ingresos de una vivandera no eran tan grandes para mantener a toda la prole, pero Denis continuó en la escuela, llegó al Instituto Nacional de Oriente e incluso inició sus estudios de Ingeniería en Managua.

Su compañero de juegos, José Antonio Alvarado, el mismo que quiso ser presidente, le puso el sobrenombre de “Champú”, precisamente porque siempre salía a su casa a darse una ducha después
de los encuentros, revela Guillermo Martínez, hermano del ex lanzador.

Los Martínez Ortiz llegaron a ser obreros, ebanistas, mecánicos que apenas cursaron la primaria, los libros eran muy caros y los maestros poco tolerantes con la pobreza cuando ellos crecieron.

Por eso doña Emilia tragó amargo cuando el menor de sus hijos le dijo que firmaría un contrato con los Orioles de Baltimore, dejaría los estudios y se iría a Estados Unidos a probar suerte en el beisbol de Grandes Ligas, donde hasta entonces ningún nicaragüense había logrado ascender y del que sólo sabían por los periódicos porque ni televisores tenían en el vecindario.

De hecho el scout había llegado para firmar a Antonio Chévez y sólo le dieron una oportunidad si lanzaba bien contra el equipo amateur de Estados Unidos que jugaba entonces el Campeonato Mundial de 1973. Lanzó nueve ceros en un juego que perdieron los nicas por una carrera en extra innings.

“Mi vida en el beisbol aquí fue una cosa relámpago, lo cual es bueno, así tienen que pasar las cosas en la vida, (hay que) aprovechar el momento. Doy gracias a Dios que me dio la oportunidad de tener la habilidad y aprovecharla”, expresa Denis.

 

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