Ricos de Nicaragua

Reportaje - 16.05.2010
Ricos de Nicaragua. magazine

Si en Nicaragua existiera una versión de Forbes, seguramente los nombres que encontrará en estas páginas estarían en esa lista. Pero en este país no existe un ranking de los más ricos, ni existe una idea real de las fortunas que poseen. Se sabe que los ricos nicaragüenses provienen de familias tradicionales, que han estudiado en el extranjero casi todos en Estados Unidos y que su fortuna se ha tejido en el transcurso de varias generaciones, aunque cada vez hay más excepciones. También, que muchos invierten en arte o en fundaciones a través de las que realizan obras sociales. Tras un sondeo con productores, empresarios y directivos de algunos gremios económicos magazine se aventura a identificar a estos personajes

Amalia Morales

Carlos Pellas, Grupo Pellas, el sagaz

Algunos consideran a Carlos Pellas, de 59 años, una especie de rey Midas por su capacidad de convertir en dinero cualquier idea de negocios que emprenda, un don que habría heredado de su padre Alfredo Pellas, o mejor aún de las últimas cuatro generaciones de Pellas que empezaron a construir ese imperio hace 125 años. Carlos Pellas es –según la página web oficial de la compañía– el presidente de un conglomerado de 11 empresas con presencia en más de ocho países, entre ellos Estados Unidos, aunque revistas como Summa hablan de 50 empresas y 16,000 empleados bajo el sello de este apellido que en Nicaragua se pronuncia como una marca.

Este empresario, que estudió economía en Stanford y que ha hecho dos maestrías (una en Administración de Negocios y Economía Agrícola) es el administrador de un consorcio cuyos activos ascienden a 4,000 millones de dólares, según la revista Summa. Ha cerrado negocios con Carlos Slim, el mexicano de origen libanés al que la revista Forbes declaró hace poco el hombre más rico del mundo, por encima de Bill Gates. A Slim, Pellas le vendió la empresa de cable. Acostumbrado a moverse en los círculos de poder, en 1987 –por las circunstancias políticas del país– Pellas abandonó Nicaragua con su familia y se instaló en Miami. La salida forzosa del país, que implicó confiscaciones de propiedades por parte del gobierno sandinista, los obligó a mirar hacia Centroamérica donde descubrieron una infinidad de oportunidades.

Hace unos meses en entrevista a la revista Estrategia & Negocios, Pellas reconoció que nada ha sido improvisado en este emporio que empezó hace 125 con un negocio de transporte, luego creó Nicaragua Sugar Estates Limited propietaria del Ingenio San Antonio, y años después fundó la empresa licorera, productora del ron Flor de Caña que ha trascendido las fronteras del país. Pero detrás del sello Pellas hay ventas de vehículos, bancos, aseguradoras, empresas de cable. Por eso se le considera como uno de los conglomerados más fuertes de Centroamérica. La organización de Cámaras de Comercio e Industrias de América Latina (CAMACOL) lo ha galardonado como el empresario más importante del continente. En 1989 Carlos Pellas y su esposa Vivian sufrieron un trágico accidente aéreo en Honduras. Sufrieron serias quemaduras que implicaron varias cirugías posteriores, sobre todo ella, pese a que Pellas logró salvarla antes que el avión explotara. “Uno aprende a vivir hasta que se enfrenta a la muerte”, ha dicho Pellas.

 

 

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