Saborear el silencio

Reportaje - 13.05.2012
Café de las Sonrisas

Saludar. Tomar un pedido. Atender clientes. Todo lo hacen en silencio. Son sordos. Estudian y trabajan en un café que rompe las barreras del sonido para abrir oportunidades

Por Tammy Zoad Mendoza M.

El lugar está abierto. La mujer que a la entrada lo invita a pasar, tomándose una taza de café, sería de lo más común si en el mismo afiche no estuvieran otro par de manos tapándole los oídos. La curiosidad lo hace pasar. Las hamacas que unen los pilares del corredor indican que ha llegado a un lugar donde podrá relajarse, incluso tenderse sobre una de ellas y mecerse mientras alguien le atiende.

Pero esta vez siéntese en una de las mesas del corredor. Salude. Seguro el “buenos días” saldrá como programado de su boca. No espere escuchar respuesta. Silencio. Ponga mucha atención. Le están sonriendo. Sonría usted de vuelta. Bienvenido al Café de las Sonrisas.

Aquí podrá encontrar todo lo que busca en un buen café: ambiente acogedor, buena comida y servicio eficiente. ¿Qué lo hace especial? Quienes preparan su café, comidas y bebidas son jóvenes con discapacidades auditivas. Los jóvenes que le atienden en la mesa también son sordos.

Todo en el lugar está diseñado para que su desayuno, almuerzo o merienda sea una experiencia especial. No es casualidad o mera decoración que la pared amarilla al entrar tenga en cada una de sus cuadrículas una mano con una seña distinta. Es el abecedario en lenguaje de señas.

 

 

 

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