El ataque a San Fabián

Reportaje - 11.09.2017
San Fabian

Para el Frente Sandinista es “la gesta heroica de San Fabián”, para Daniel Ortega su primera y única acción de combate en la insurrección, y para don Fabio Peralta, el día que le mataron a sus dos hijos

Fabián Medina

Ese día 56,691 personas, de acuerdo con el conteo de tickets, seguían con el corazón en la boca el segundo juego de la Serie Mundial 1977 en el Yankee Stadium. Era 12 de octubre. Dodgers de Los Ángeles versus Yankees de Nueva York. En Nicaragua, a cuatro mil kilómetros de distancia, la familia Peralta, de Ocotal, se había reunido en una finca en la comunidad fronteriza de Las Manos para ver el partido en un pequeño televisor portátil. Llegaban a ese lugar buscando la altura que permitía ver con nitidez el Canal 5 de Honduras, que transmitía el juego.

Dispusieron bocadillos y una que otra botella de ron para seguir la formidable faena de Burt Hooton, el pícher de los Dodgers, una cara conocida en Nicaragua pues había jugado con Estados Unidos durante el Mundial de Beisbol de 1972, realizado en Managua. Celebraron o sufrieron, según sus simpatías, cada uno de los cuatro jonrones de esa noche, chilearon, comentaron las jugadas y finalmente reconocieron con un “le hizo huevo el pícher” la labor de Hooton, quien se impuso 6-1 ante los Yankees. A las 9:00 de la noche se disponían a regresar a Ocotal y nada parecía presagiar la desgracia que los arrollaría pocos minutos después.

En esos momentos, una columna guerrillera del Frente Sandinista, compuesta por Daniel Ortega, Germán Pomares, Víctor Tirado, Joaquín Cuadra, Dora María Téllez y otros, bajaba desde Honduras y colocaba un retén frente a la hacienda San Fabián, otra propiedad de la familia Peralta, a unos cinco kilómetros de Ocotal, junto a la Carretera Panamericana. Y ya para la medianoche de ese miércoles, muchos de los que acababan de disfrutar el juego Dodgers versus Yankees en Las Manos se encontraban retenidos en la hacienda San Fabián; uno moría desangrado, otro estaba baleado en el estómago y moriría al día siguiente, y para todos ellos comenzaba una pesadilla que hasta el día de hoy recuerdan con agua en los ojos.

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A lo que sucedió ese día el Frente Sandinista le llama la “Gesta de San Fabián”. En realidad, los combates de San Fabián se dieron por accidente. El objetivo de la columna compuesta por unos 40 guerrilleros del denominado “Frente Norte Carlos Fonseca Amador”, que bajó desde Honduras, era la toma del cuartel de Ocotal la madrugada del jueves 13 de octubre.

Dora María Téllez, una de las guerrilleras de esa columna, explica que su presencia en las cercanías de San Fabián, a cinco kilómetros de Ocotal, era parte de “una ofensiva planeada a nivel nacional”. “Iba a entrar Masaya, Managua iba a hacer unos tiritos, iba a entrar Río San Juan, la gente de Solentiname y San Carlos; íbamos a entrar nosotros y alguien más, ni me acuerdo. El elemento central era detonar la insurrección en las ciudades. A nosotros nos tocaba la toma de Ocotal”.

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