Siempre… Vírgenes

Reportaje - 11.11.2016
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No viven en conventos ni usan hábitos, pero prometen permanecer vírgenes hasta la muerte. Estas son las nicaragüenses que la Iglesia católica ha consagrado como “esposas” de Cristo

Por Anagilmara Vílchez Zeledón

“Estás loca”, “eso es un disparate”, “casate”, “tené hijos”… Así empieza la letanía. “Vas a desperdiciar tu vida”, “el tren te va a dejar”, “vas a morir sola”… Continúan.

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Lucila Murillo, Rosa Argentina Luna, María Evelia Ruiz e Isabel Tercero, en momentos distintos y de personas diferentes, han escuchado esta retahíla.

Basta decir las palabras mágicas: Me consagré virgen. Para siempre.

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Estas cuatro mujeres no son monjas. Son maestras, costureras, odontólogas, abogadas. Viven en los departamentos de Managua, Matagalpa y Granada. La más joven cumplirá 38 años. La mayor 66. ¿Qué tienen en común? Todas han decidido, en algún punto de sus vidas, tomar votos de virginidad perpetua ante el obispo de su Diócesis. En un rito público juraron ser fieles a Jesús.

Deben asistir diario a misa, orar a toda hora, ser austeras, generosas…

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Ellas pertenecen al Ordo Virginum u Orden de las Vírgenes. “En la Iglesia antigua se hablaba del Orden de las Viudas y del Orden de las Vírgenes, ellas formaban un grupo estable dentro de la Iglesia, eran mujeres que consagraban su virginidad al Señor. En ese tiempo todavía no existía la vida religiosa”, asevera monseñor Miguel Mántica, vicario de Pastoral de la Arquidiócesis de Managua.

 

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