Tortura: la ciencia del dolor

Reportaje - 13.09.2015
Días de tortura

Chile, perros, agua y hasta aire acondicionado. El perverso ingenio de la tortura no tiene límites. Desde la historia antigua hasta la era moderna se han usado los métodos más crueles e insólitos para interrogar o castigar. La tortura está prohibida, pero se practica incluso con manual

Por Amalia del Cid

Abu Zubaydah fue uno de los primeros sospechosos capturados tras el famoso ataque a las Torres Gemelas del World Trade Center. Por las fotos que circulan en la web se sabe que tiene la piel clara, la frente amplia y la barba espesa y que usa un parche negro que le da cierto aspecto de pirata. Perdió el ojo izquierdo cuando estuvo bajo la custodia de la CIA, sometido a numerosos tormentos que se describen en informes hoy desclasificados. Zubaydah experimentó 83 simulaciones de ahogamiento, pasó al menos una semana sin dormir, escuchó música a un volumen enloquecedor, fue encadenado a una silla durante días, encerrado por 266 horas en una caja del tamaño de un ataúd y colgado del techo como Dios lo trajo al mundo. Para la CIA esos métodos no eran tortura, sino “técnicas mejoradas de interrogatorio”.

La tortura está prohibida internacionalmente en cartas y tratados firmados por las Naciones Unidas, la Organización de Estados Americanos, la Unión Africana, el Consejo de Europa y la Liga de los Estados Árabes. Sin embargo se sigue practicando en casi todo el mundo. Para el año 2009 más de cien países empleaban métodos de tortura y malos tratos, según Amnistía Internacional. Y en la actualidad la situación no ha mejorado mucho. “Desde Washington a Damasco y desde Abuja a Colombo, los líderes gubernamentales han justificado terribles violaciones de derechos humanos arguyendo la necesidad de mantener la ‘seguridad’ en el país”, señala el informe 2014-2015 del organismo.

No es un método nuevo. La tortura es tan antigua como la especie humana y del ingenio puesto a su servicio han surgido técnicas que llevan muchos siglos en uso. Por ejemplo, el ahogamiento simulado que Zubaydah sufrió en el 2002 fue practicado hace más de quinientos años por la Inquisición de la Iglesia católica y con ligeras variantes también se empleó en Nicaragua durante la dictadura de los Somoza.

Las “técnicas de interrogatorio” usadas en los años de la dinastía somocista están documentadas en testimonios escritos por los torturados. Existe menos información sobre los métodos ejecutados en otros períodos de la historia de Nicaragua, pero la suficiente para saber, o al menos sospechar, que hubo tortura. Ahí están los indígenas destrozados por perros en la Plaza Mayor de León; los purgantes de chile de la época de José Santos Zelaya; “el corte de chaleco” que se le atribuye a Pedrón Altamirano, mano derecha del general Augusto C. Sandino; y las denuncias por fuerte maltrato psicológico en los años ochenta.

Aunque las leyes nicaragüenses prohíben el uso de la tortura, esta no ha desaparecido. Nuevas denuncias salen de las mazmorras de la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ), conocida como El Chipote, que en los últimos años ha vuelto a ser un símbolo de la violación de los derechos humanos. Entre otros métodos, se ha señalado el uso de la electricidad, el aislamiento, las amenazas y la imposición de la ausencia total de sueño. Todos son viejos.

En esta ocasión Magazine hace un recorrido histórico por las técnicas que se han empleado en Nicaragua y otros países, nunca bajo el nombre de tortura, siempre cubiertas con algún eufemismo jurídico, como los “apremios” de la Inquisición, las “técnicas mejoradas de interrogatorio” de la CIA y la “presión física moderada” de Israel. Verá cómo se ha empleado la música para quebrar la voluntad de un prisionero y el aire acondicionado para causar dolor sin dejar huellas; cómo se las ha ingeniado la humanidad para lastimarse a sí misma usando cabras, ratas, perros y hasta una inocente oruga.

 

 

 

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