Traición y muerte en el FSLN

Reportaje - 08.07.2012
Mausoleo de Carlos Fonseca Amador

Traiciones. Delaciones. Imprudencias. Detrás de la muerte de algunos de los primeros líderes del FSLN, que cayeron antes del triunfo de la revolución, no solo está el heroísmo que se recuerda en estos días

Por Arlen Cerda

A los 19 años de edad, Pedro Aráuz Palacios (Diriomo, 1949-Tipitapa 1977) era un experto en la organización y movilización de las bases sandinistas para dirigir protestas y acciones contra la dinastía somocista en Nicaragua. Él se involucró con el Frente Sandinista desde 1969 y su ascenso en la dirección del partido resultó natural cuando todos los miembros de la primera dirección de ese partido habían sido asesinados por la Guardia, estaban presos o residían en el exterior, como lo estaba Carlos Fonseca Amador (1936-1976), fundador y líder del FSLN.

Así, después de nueve años en la lucha, era un maestro de la conspiración, experto y estricto en tomar medidas de seguridad y en camuflarse. “Federico”, “Jorge Luis”, “Noel”. Él usaba un nombre y disfraz diferente y se movilizaba en distintas casas de seguridad para despistar a los guardias somocistas, pero el 17 de octubre de 1977 la Guardia lo logró asesinar en la Carretera Masaya-Tipitapa.

“Cayó como un niño frente a la acción de los infiltrados que seguramente estuvieron detrás de su muerte”, asegura la comandante guerrillera Mónica Baltodano.

En su trilogía Memorias de la lucha sandinista (2011), Baltodano sostiene que muchas de las muertes de guerrilleros sandinistas que se registran como “caídos en combate” en realidad fueron asesinatos de la Guardia, que tenía infiltradas las filas del FSLN. Y algunos de sus primeros líderes como Aráuz Palacios, Eduardo Contreras y José Benito Escobar, fueron víctimas de eso.

 

 

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