Un día de cadete

Reportaje - 31.05.2009
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Una periodista se internó por un día en el Centro Superior de Estudios Militares, Un lugar donde se exige excelencia, orden y disciplina. Un lugar donde el estudiante se gana la comida y sus salidas. Magazine cuenta la realidad que viven poco más de 200 jóvenes que se preparan para formar parte del Ejército de Nicaragua.

Dora Luz Romero
Fotos de Orlando Valenzuela

5:00 A.M. 21 de mayo. Suena la campana. Aquel ruido hace eco en el silencio de la madrugada. Está oscuro y las tres cadetes que duermen esta noche en el cuartel de mujeres parecen levantarse por inercia. No les ha costado dejar sus literas.

Estas jóvenes son tres de las cinco mujeres que estudian en el Centro Superior de Estudios Militares General de División José Dolores Estrada Vado.

Las cadetes Suce, López y Flores hablan poco, ríen menos y sus rostros son duros. Enjuagan su boca, se ponen su uniforme y en menos de cinco minutos del sonar de la campana están en formación junto al resto de estudiantes.

Esta mañana amanecí a la par de estas tres muchachas que insisten en llamarme cadete Romero, lo que me provoca cierta gracia.

—Romero salí —decía con voz fuerte una de ellas.

Mi cuerpo apenas asimilaba sus palabras. Hacía un par de horas que había logrado conciliar el sueño después de pasar largo rato lustrando unas botas negras hasta dejarlas relucientes y pegar las insignias del uniforme que me había sido asignado.

—Rápido. Más rápido. Salí, salí —repe—tía con insistencia.

Salimos a formación. Ellas, impecables, yo, aún abotonando mi camisa y más dormida que despierta.

Esta mañana soy una estudiante de tercer año de la Academia Militar. Soy la única mujer en este grupo. A juzgar por las miradas, los alumnos de este centro me observan con cierta burla. No los culpo. Tengo 24 años, mido 1.58, muy pocas veces en mi Vida me he levantado a las cinco de la mañana, ser ordenada no es una de mis cualidades y en mi vida sedentaria, el más arduo ejercicio que hice durante la semana fueron 20 minutos en mi bicicleta estacionaria. Y este día osé ponerme de igual a igual con estos muchachos y muchachas que dejan el lomo en el campo y en las aulas de Clases para cumplir su sueño: estar dentro de las filas del Ejército de Nicaragua.

 

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