Una historia que inspira

Reportaje - 26.06.2011
Una historia que inspira

Hace cinco años Gabriela Molina y Eliette Morales fueron portadada de Magazine.

Peinado y maquillaje: Salón de Belleza Luz y Estilo.

 

Por Dora Luz Romero

Habían pasado apenas tres meses desde el accidente en el que Gabriela Molina perdió su brazo, cuando decidió aparecer sonriente, con pose de modelo, en la portada de Magazine. Era la primera vez que compartía su historia completa, cómo se sentía, cómo había cambiado su vida y cómo la enfrentaba.

No apareció sola en la portada. Abrazada a ella estaba Eliette Morales, también sin un brazo.

Una foto hermosa, tierna. Dos muchachas sonrientes y coquetas invitaban a leer. Aunque algunos podrían haberlo visto como una historia lastimera, no lo era. Gabriela y Eliette con esas caras de ánimo  no lo permitían, ellas transmitían felicidad genuina y a la vez daban una lección de vida. Era entonces una historia que hacía repensar, reflexionar, agradecer.

Gabriela era modelo, tenía 20 años cuando un accidente automovilístico, luego de que regresaba de trabajar en una hípica, le quitó su brazo. Eliette, nació así. Eran amigas cercanas, de esas que salen a bailar y no paran hasta que los tacones gritan.

Aún con los rostros de felicidad, el relato no dejaba de conmover. ¿Cómo se vive con un solo brazo? Para Eliette era un poco más fácil, así lo decía ella misma.  Nunca supo qué era tener dos. Pero para Gabriela era una tragedia. Sus sueños de modelo se cayeron. Tendría que pasar mucho tiempo, dijo, para que pudiera volver a ser la misma. Aún así, le sonreía al mundo  y trataba de luchar contra sus propios miedos, sobre todo con esa idea del rechazo. “Sentía miedo de que me rechazaran porque no estaba acostumbrada a sentirme así, a verme así. Yo me miraba en el espejo y sentía que no era yo. Pero eso ya cambió, ahora puedo verme y me veo a mí en el espejo. Esta soy yo”. Le tocó ir a psicólogos, psiquiatras, superar el trauma. “Es una etapa que nunca la voy a olvidar, pero ya la superé”, dice ahora ya con 26 años.

Aprendió a hacer todo con un solo brazo, lo único que no puede, aún, es amarrarse los cordones de los zapatos. “Yo me siento muy bien, he pasado años muy buenos y bendecidos, Dios ha sido bueno conmigo”.

Gabriela terminó sus estudios de Periodismo. Trabaja como analista de cobranza en la Dirección General de Ingresos (DGI). “Nada que ver con lo que estudié, pero me gusta, y he aprendido mucho”, cuenta.

Por su parte, Eliette, ya con 23 años, es abogada y notaria pública y trabaja en asesoría legal en el Ministerio de Transporte e Infraestructura (MTI).

Cinco años han pasado desde que publicamos el reportaje  en el que aparecían Gabriela y Eliette. Siguen siendo buenas amigas, pero ya cambiaron las discotecas por el cine y los karaokes. “Ya los tacones pesan”, confiesan entre risas.

Han regresado para posar y conversar nuevamente con Magazine. A pesar de las dificultades, coinciden ambas, se sienten agradecidas por cómo las ha tratado la vida. Se abrazan, sonríen, posan,  y la cámara, igual que la primera vez, se enamora de ellas.

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