Vida de genios

Reportaje - 04.11.2007
Vida de genios

Son especiales. No encajan en el sistema establecido. Darío. Mozart. Einstein. La lista la engrosa un reducido club. ¿Qué determina que un niño o una niña sea considerado prodigio?
Magazine buscó a varios expertos

Octavio Enríquez

De repente en nuestro medio irrumpen niños que son formidables. Mozart fue uno. Temprano componía música clásica y llevó su talento a la gloria. Einstein inventó una fórmula propia para resolver el problema de Pitágoras a los 12. Thomas Young, el del experimento de la doble rendija dice el Internet, leía cuando tenía dos años, pero a los 14 conocía el latín, hebreo, samaritano, caldeo, árabe, sirio, francés, italiano, persa, turco y etíope.

En Nicaragua un niño ajedrecista, David Alarcón, impresionó primero a su familia y después a la prensa nacional cuando demostró su talento en el tablero, además de su cultura.

Todo empezó en 1997. Un payaso hacía un concurso con niños en el centro de compras Plaza Inter. Animaba con escándalo: “Chavalos yo le doy un premio al que me diga cuánto da la suma. ¿Cuánto es 1+1? El payaso duplicaba: ¿2+2 cuánto? ¿4+4?, ¿8+8?”, les preguntó.

La respuesta se las dio David quien siguió sumando y sumando, a sus cuatro años, hasta llegar a más
de 500.

 

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