“Yo pude…”

Reportaje - 17.10.2010
Manuel-Pérez

Un grupo de jóvenes con Síndrome de Down, un ciego y una mujer afectada por la polio relatan sus historias de coraje y éxito

Tania Sirias

La Procuradora Especial de las personas con discapacidad, Rosa Salgado, ya no es más aquella niña que temía caerse, o que no soportaba las burlas de los demás chavalos en la escuela al verla con las prótesis muy similares a las de Forrest Gump. Todavía se apoya en muletas para dar el paso, pero su carácter está más firme.

Desde su despacho de Procuradora, Rosa Salgado Álvarez aún recuerda aquellas palabras que le dijo su madre, doña Francisca Álvarez: “Vas aprender secretariado porque así vas a pasar más tiempo sentadita, no vas a tener que moverte tanto”. Su intención no era limitarla sino más bien protegerla. Sin embargo, para aquella niña que aprendió a caminar hasta los nueve años no era su meta, ella soñaba más alto.

Al iniciar la entrevista respira hondo, y relata que proviene de un hogar de extrema pobreza. Coloca las muletas a un lado de ella y se acomoda en el sillón. Su padre, Simón Salgado, trabajaba como acarreador en el mercado de Chinandega, mientras que su madre vendía en las calles masa de pozol y tiste.

Él tenía un carretón de caballo con él trasladaba a las comerciantes que venían de Masaya y de otras ciudades. Se iba a la Estación del Ferrocarril, y ahí montaba los productos de las vivanderas para llevarlos al mercado municipal.

Al igual que muchas familias pobres, eran de prole numerosa, por eso cuando le dio polio a los dos años de edad, sus padres no la atendieron de inmediato, provocando que sus piernas se deformaran y no pudiera caminar.

 

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